Cuando Limanes honró al Dr. Fleming

El alcalde de barrio de Limanes, Jorge Martín, y Abraham Gutiérrez, junto al busto. /  PABLO NOSTI
El alcalde de barrio de Limanes, Jorge Martín, y Abraham Gutiérrez, junto al busto. / PABLO NOSTI

Los vecinos costearon en 1972 un busto en homenaje al descubridor de la penicilina

JOSÉ CEZÓN LIMANES.

Santa María de Limanes es una parroquia rural que comparten los concejos de Siero y Oviedo, en cuyos límites se encuentra enclavado un curioso busto de piedra, erigido en 1972 a la memoria del científico escocés Alexander Fleming, de cuyo fallecimiento se acaban de cumplir 64 años. Los vecinos quisieron así rendir un modesto homenaje al descubridor de la penicilina e impulsaron una suscripción popular para costear la escultura.

El busto está situado en la confluencia de tres barrios: Vallín y Mieres, pertenecientes a Siero, y Caravia, en territorio de Oviedo, y tiene a cada lado los escudos de ambos ayuntamientos. Pero aquella iniciativa vecinal no resultó tan sencilla de materializarse y sufrió una demora de casi ocho años.

Según figura en documentos del Archivo Municipal de Siero, la primera tentativa se produjo en 1964. Los vecinos ya disponían del busto y los escudos -cuyo autor no consta-, pero pretendían ubicarlo en una plazuela de nueva construcción, situada en territorio de Oviedo. Para ello, era necesario ocupar una pequeña parcela privada, cuya llevadora se negó a cederla al pueblo. Ese contratiempo obligó a aplazar el proyecto al no estar garantizada «una instalación decorosa».

La iniciativa se retomó en el verano de 1972, gracias al ensanche de la carretera, que ya permitía su colocación. El entonces alcalde de barrio de Limanes de Oviedo, Paulino González, remitió un escrito -fechado el 29 de junio de 1972- a su Ayuntamiento explicando los antecedentes y reiterando su deseo de «erguir un busto al ilustre descubridor de la penicilina, Dr. Fleming». Comentaba que, a través de la colecta popular, habían recaudado 6.100 pesetas (36,6 euros) para iniciar las obras, pero que era una cantidad «insuficiente para llevarlas a fin», por lo que suplicaba la concesión de una ayuda municipal. El Consistorio de la capital acordó, con fecha 24 de agosto, una aportación de diez mil pesetas (60 euros) de su presupuesto ordinario «como ayuda para erección del busto al Dr. Fleming».

Y el 22 de julio de 1972, los dos alcaldes de barrio de Limanes -Paulino González y el de Siero, Manuel Trabanco- se dirigieron en los mismos términos al Ayuntamiento de Siero. En aquel escrito, mucho más extenso, justificaban el busto «como prueba de admiración hacia un hombre que tanto bien aportó a los seres humanos con sus descubrimientos científicos». Según sus cálculos -«casi exactos», decían-, se necesitaban 50.000 pesetas (300 euros) «para llevar a buen fin la obra, que honraría a nuestros concejos y a la humanidad completa». La Comisión Permanente de Siero, con fecha 4 de octubre de 1972, acordó conceder una aportación de cinco mil pesetas (30 euros).

Abraham Gutiérrez Peón, de 96 años, fue testigo de aquella iniciativa popular y de los problemas espaciales. Al decano de Limanes no le consta que hubiera una inauguración oficial del busto, aunque entonces él se dedicaba a repartir leche «y estaba bastante ocupau». El nonagenario afirma que la idea partió del alcalde de barrio Paulino González y aporta un dato muy llamativo. Y es que la distinción a Fleming perseguía otro motivo más doméstico: dar visibilidad a la parroquia para intentar conseguir una línea de autobús. «No había forma de traelu y él quería que diera vuelta alrededor de la estatua de Fleming», recuerda. Pero no se consiguió el objetivo.

La línea se aprobaría tiempo después, a petición de un particular y de una fábrica de caramelos. Y le propusieron a Abraham realizar servicios entre Limanes y Tiñana. «Cogilo yo con un autobús medio comprau», relata. Pero esa concesión molestó a dos empresas del sector, dispuestas a hacerle la competencia en cuanto se mejorara la carretera. Augurando los problemas que se le avecinaban, Abraham decidió volver al reparto de leche. Pero esa ya es otra historia.