Lugones se empapa de Ruta

Una camarera moja a los ruteros de la barra. /  P. N.
Una camarera moja a los ruteros de la barra. / P. N.

La temática de las camisetas de este año fue el 'Fortnite', un videojuego de moda entre los más jóvenes

MÓNICA RIVEROLUGONES.

Cuenta atrás, chupinazo y dos mil quinientos ruteros preparados para arrasar, barra tras barra, con todo lo que Santa Isabel les ponga por delante. ¿La mecánica? La de siempre: diez paradas, un camión abriendo paso y muchas ganas de mojarse. El calor invitó a ello. La novedad de la ruta de Santa Isabel este año fue un cañón de espuma en una de las parradas. También se repitió la 'holi party', que vino el año pasado para quedarse.

La vigésimo primera ruta continúa siendo un referente de las romerías asturianas. Su versión urbana atrajo a gente de todas las localidades, como Sonia Gómez, que anoche se desplazó con su grupo de amigas para disfrutar de la romería: «Venimos de Oviedo, hemos quedado luego con más gente de allí», explicó la joven, que repitió ayer por tercer año consecutivo: «Ya empieza a ser una tradición entre mi grupo de amigos».

Desde la organización, Darío Suárez contabilizaba el 90% de las camisetas repartidas escasos minutos antes del inicio oficial de la ruta. En total unas dos mil quinientas. El tema de esta edición fue el videojuego de moda entre los jóvenes: el 'Fortnite'. Ligeramente modificado como 'Fortnique'.

«Hemos profesionalizado la música», indicó González. Este año la organización contó con el DJ y productor musical sierense Diego Laruelo para animar el recorrido. A pesar de que en otros años las barras tenían un nombre o broma relacionada con la temática de la edición, esta vez no contaron con ningún distintivo.

Decenas de jóvenes esperaron en la calle Covadonga el chupinazo de salida, entre golpes, cánticos, pancartas y pistolas de agua para combatir el calor. Algunos ya fueron calentando motores desde primera hora, como Sergio Ortiz, que quedó «para comer» pero decidió «empalmar» con la fiesta ya a media tarde, dijo entre risas.

El olor a pólvora y el confeti dieron paso a los llamados 'bautismos', consistentes en derramar calimocho o cerveza sobre la cabeza de los participantes novatos.

Adrián González lleva desde 2008 lidiando con las multitudes detrás de la barra y aseguró que la clave para contentar a todos los ruteros es «servirles el doble de lo que te pidan... siempre».

Desde Lugones hasta Líbano

Muchos camareros recordaron a aquellos que este año no pudieron estar con ellos. Es el caso de Hugo Feito, un joven destinado en el Líbano y cuyas compañeras echaron «mucho de menos». Por ello decidieron hacerse caretas con la efigie de su amigo para «tenerle cerca». «Lo está pasando mal y es un recuerdo bonito, así se siente más cerca», explicó Tamara Pérez, del grupo de 'Los Creadores'.