Lugones, en pie de guerra El calendario de la localidad sierense retrocedió en el tiempo para recrear el conflicto armado que dividió al mundo entre 1939 y 1945

El público pudo interactuar con los soldados nazis y estadounidenses que durante el fin de semana se pasearon por Lugones. /  FOTOS: ALEX PIÑA
El público pudo interactuar con los soldados nazis y estadounidenses que durante el fin de semana se pasearon por Lugones. / FOTOS: ALEX PIÑA

JESSICA M. PUGA

De la historia se aprende. Solo hace falta no olvidarla. Por eso es por lo que luchan diariamente los responsables de El Cuetu (Lugones) y la Asociación Histórico Cultural Arhem (Oviedo), que este fin de semana trabajaron codo con codo en una recreación de la II Guerra Mundial que hizo las delicias de cuantos pasaron por Lugones. Y fueron muchos los que lo hicieron durante las dos intensas jornadas que duró la actividad.

No faltó detalle. Hasta desfilaron los vehículos que se conducían entonces. Los americanos mostraron poderío con sus M8 blindados y los alemanes hicieron lo propio con SdKfz 222. Además, los combatientes se pasearon de El Cuetu a Lugones en jeeps de época y motos con sidecar. Todo ello para deleite del público, que, cámara en mano, no perdía detalle y comentaba cada nueva aparición.

Lo cierto es que pasar por Lugones durante estos días suponía entrar en un lugar en constante estado de alerta; solo posible gracias a la colaboración de cinco asociaciones históricas procedentes de Madrid, Galicia, País Vasco y León y el Ayuntamiento sierense. En total, unas 90 personas levantaron un campamento militar fiel a los que daban cobijo a los militares que participaron en el conflicto bélico que dividió al mundo en la mitad del pasado siglo.

En estos refugios improvisados, además de la vestimenta que lucían los ejércitos nazi y estadounidense, se veían situaciones de su vida cotidiana de entonces: cómo se afeitaban, pasaban lista y hasta cómo el médico operaba a enfermos y heridos en combate. Todo recreado con sumo lujo de detalles.

La tranquilidad de los soldados de ambos bandos se truncó en dos ocasiones. El sábado por la tarde debido al asalto a la batería de Merville y el domingo a mediodía, por el combate del Bocage de Normandía. Todo ante el asombro de cuantos paseaban a su lado y sospechaban que el jaleo acaecido en los campamentos no era una falsa alarma.

En el campo de batalla lucharon la Wehrmacht (fuerza de defensa, en alemán) y las fuerzas de las SS contra unidades de la 101.ª División Aerotransportada y los rangers. «Nosotros solo utilizamos armas de fogueo y elementos pirotécnicos para simular, por ejemplo, ataques con granadas», apuntaron los responsables de la organización, cuyo objetivo también es, además de mantener viva la historia, hacerla amena y entendible para todos los públicos. Por eso un narrador se encargaba de contar quién hacía qué, por qué y qué consecuencias tenía.

Esta vez, la rivalidad entre alemanes y estadounidenses solo fue fruto de una recreación. El verdadero conflicto ocurrió entre 1939 y 1945. El próximo año se cumplirán 80, efeméride que tanto El Cuetu como Arhem quieren conmemorar como es debido. Quizá así logren que la guerra no se piense cosa del pasado.