Meres se rinde a la Virgen de la Cabeza

La procesión congregó a cientos de personas que se turnaron para llevar a la Virgen . / FOTOS: PABLO NOSTI
La procesión congregó a cientos de personas que se turnaron para llevar a la Virgen . / FOTOS: PABLO NOSTI

Cientos de vecinos asisten a la procesión en el día de gran de las fiestas | Los fieles llevaron ramos de tejo, que «es bueno para el dolor de cabeza», para acariciar la imagen al término de la misa

JUAN VEGAMERES.

Un año más, el día grande de las fiestas de Meres fue un éxito, Cientos de vecinos acompañaron a la Virgen de la Cabeza en la procesión por el prau de la fiesta. La jornada comenzó a primera hora de la mañana con el tradicional saludo de barrios, en el que se lanzaron voladores y los vecinos de las parroquias cercanas respondieron para dar cuenta que asistirían al día mayor.

A medida que corrían los minutos, el prau se fue llenando. Varios autobuses, de diferentes zonas del Principado, fueron fletados para que nadie se perdiese, a las doce, la celebración de la misa a cargo de Fermín Riaño, que estuvo acompañado de otros siete sacerdotes, y la posterior procesión de la virgen.

También hubo muchos que se acercaron a disfrutar de la amplia oferta gastronómica que ofreció la fiesta. Los encargados de la cocina realizaban hasta seis tortillas a la vez, además de multitud de bocadillos. María Fernández, vocal de la sociedad de festejos organizadora, desveló que «el secreto para hacer la mejor tortilla de patatas es darle mucho cariño». Y triunfaron.

«Es necesario pedirle a la Virgen que cuide de nosotros», dice María Elena Queipo El párroco pide, con sorna, a los fieles que recuerden «que van en procesión, no al chigre»

Fieles desde hace años

Minutos antes del inicio de la ceremonia, multitud de feligreses se acercaron a la Virgen con sus ramos de tejo, para acariciarla y ser bendecidos por ella.María Elena Queipo, natural de Lieres, es una veterana en esta fiesta, a la que acude desde hace catorce años. Este, no es una excepción. A pesar de haber sufrido un ictus cerebral, no faltó a la procesión. «Es necesario pedirle a la Virgen de la Cabeza que cuide de nosotros», justificó. «Dicen que el tejo es muy bueno para el dolor de cabeza, por eso muchos de los que estamos aquí lo ponemos debajo de la almohada para dormir», apuntó una amiga de María Elena Queipo.

A la una menos cuarto de la tarde, una vez celebrada la misa, comenzó la procesión de la Virgen por los aledaños del prau. El párroco de Meres, Alejandro Díaz, conocedor de la expectación que genera la procesión entre los asistentes, advirtió en tono jocoso: «Recordad que vamos de procesión, no al chigre a tomar el vermú». Tras sus palabras, los vecinos formaron una interminable cola para llevar, por turnos, a la Virgen, que fue recibida, de nuevo en la capilla, por una estruendosa traca de petardos.

La ceremonia finalizó con una oración conjunta, de todos los asistentes, a la Virgen de la Cabeza que ya espera de nuevo para ser portada, por sus fieles, en las fiestas de Meres del año que viene.