Los perros que mataron al vecino de Anes serán sacrificados, dice el dueño

Tres de los perros que provocaron la muerte de Evangelista Canto, ayer en Arniella. / IMANOL RIMADA
Tres de los perros que provocaron la muerte de Evangelista Canto, ayer en Arniella. / IMANOL RIMADA

«Llévolo muy mal, todavía no salí de casa desde entonces», afirma Guillermo Muñiz, quien asume el destino de los cánidos

J. C. D. ARNIELLA (SIERO).

Los perros que causaron la semana pasada la muerte de Evangelista Canto, de 87 años, en una propiedad privada de Arniella, serán sacrificados cuando finalice el cordón sanitario impuesto por la oficina comarcal de la Consejería de Desarrollo Rural. Así lo afirmó ayer el dueño de los cánidos en conversación con este diario en este núcleo de la parroquia sierense de San Martín de Anes.

El propietario, Guillermo Muñiz, desconoce si el sacrificio afectará a los seis animales, de los que cuatro se encontraban sueltos y otros dos atados en el momento del brutal ataque al octogenario. «Eso ya ye cosa de los veterinarios, yo ni entro ni salgo», afirmó. La medida de precaución concluye el próximo 30 de julio, según confirmó él mismo.

Muñiz comentó que se encuentra tremendamente afectado por lo ocurrido y por la muerte de su amigo, vecino también de Arniella, quien accedió el pasado martes 10 a la finca y, por causas sin determinar, fue atacado con suma violencia por los animales, pese a que le conocían de haber ido a visitarle en otras ocasiones, según aseguró. «Llévolo muy mal, todavía no salí de casa desde entonces, solo fui ayer a pasar la ITV del coche», dijo.

El propietario sigue sin encontrar una explicación. «Todavía no sé lo que pudo pasar», comentaba muy apesadumbrado, mientras arrojaba trozos de comida a los perros que llevaba en una pota de grandes dimensiones. Y añadía: «Nunca tuve ningún problema con los perros». No obstante, esa afirmación contrasta con el testimonio de algunos vecinos, que aseguran que ya le habían advertido en varias ocasiones del peligro que entrañaban sus animales. De hecho, este mismo año, dos de ellos atacaron con gran agresividad al perro de un vecino y a punto estuvieron de matarlo.

Su propiedad se encuentra muy cerca de una marquesina de la antigua carretera carbonera, donde realiza su parada el autobús escolar. Sin embargo, los agentes del Seprona desplazados al lugar tras el ataque determinaron, después de una primera inspección ocular, que la parcela estaba «correctamente vallada y cerrada con una puerta metálica que evita fugas», y que los animales estaban «bien cuidados».

Sin denuncia

Por su parte, la familia del octogenario fallecido ya comentó la semana pasada que se trataba de una desgracia y que no pensaba presentar una denuncia contra el vecino. No obstante, sí considera pertinente que los perros sean sacrificados tras lo ocurrido. Muñiz confesaba ayer que le daba pena tener que matar a las mascotas, si bien se resignaba a su fatal destino y hasta lo comprendía «después de lo que hicieron».

Cinco de los seis cánidos carecían del correspondiente chip, algo que tan solo es susceptible de una sanción administrativa. Al preguntarle por esa circunstancia, respondía: «No sé cómo va, porque nunca lo llevé yo».

 

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