La Pola despide a Emilio Solís, decano de los procuradores de Siero

El procurador Emilio Solís en el año 2015. /  PABLO NOSTI
El procurador Emilio Solís en el año 2015. / PABLO NOSTI

Sus colegas ensalzan el compañerismo, la talla humana y el amor a la profesión de este hombre, fallecido a los 82 años este lunes en su domicilio

JOSÉ CEZÓN POLA DE SIERO.

La Pola despidió ayer con gran emoción al abogado-procurador local Mario Emilio Solís Rodríguez, fallecido el lunes, de forma repentina, en su domicilio de la villa. A sus 82 años, era el procurador en activo más veterano del concejo de Siero y el segundo de Asturias, tan solo por detrás del ovetense Luis Álvarez.

Los asistentes al funeral celebrado en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol coincidieron en destacar su talla humana, compañerismo y profesionalidad. Fue, precisamente, la plena entrega y dedicación de Solís a su oficio lo que alarmó a sus compañeros, cuando el lunes no se presentó, como cada mañana, en el Juzgado de Siero, donde el Colegio de Procuradores posee su delegación local. «Si faltaba por alguna razón, siempre avisaba», explicaban ayer sus apenados colegas.

Solís era soltero y vivía solo. Como tampoco respondía a las llamadas de teléfono, contactaron con un familiar y, por la tarde, acudieron hasta su domicilio, donde vieron que había una luz encendida. Al no abrirles la puerta, decidieron avisar al 112 y fue cuando le encontraron muerto.

«Era el mejor», aseguraba su colega Francisco Javier Avello, con quien compartió profesión durante casi cuarenta años. «Pasó de la máquina de escribir y de no existir la fotocopiadora a internet y el Whatsapp en cuatro días. Era astuto, listo y las veía venir como profesional», comentaba. Avello destacó también que era «un magnífico compañero, con todos sin excepción; exquisito, espléndido con sus clientes y muy humano, a mí me enseñó mucho». Y como anécdota personal, el procurador relató que cuando él llegó a la Pola desde Avilés, «no conocía a nadie y me puse como competencia suya; pues se hizo amigo mío, me presentó a sus amigos y también a sus clientes, con eso creo que queda dicho cómo era».

En términos similares se pronunciaba Rafael Roces, delegado en Siero del Colegio de Procuradores de Oviedo: «Era excepcional como persona y como profesional, era auténtico en todos los sentidos y muy buen compañero, siempre dispuesto a dar una respuesta positiva».

La delegada en Siero del Colegio de Abogados de Oviedo, Nélida Fernández subrayó que era «muy solidario, espléndido y desinteresado con quien lo necesitaba». La letrada llevaba trabajando con Solís desde sus inicios profesionales en 1990: «Tenía mucho autocontrol y nunca se le pasaba un plazo, le gustaba mucho su trabajo». En lo personal, recordaba con emoción que era «muy amigo de sus amigos y un poco cascarrabias y protestón».

Insignia de oro del gremio

Emilio Solís nació en la Pola el día de San Fermín de 1936. Estudió en la Fundación Don Manolín y la carrera de Derecho en la Universidad de Oviedo. Empezó en el despacho de su tío Mario Solís Pando, hasta que decidió matricularse como procurador ante la escasez de profesionales. Se inició en el oficio el 10 de septiembre de 1964 y lo ejerció de forma ininterrumpida cincuenta y cuatro años. Uno de sus primeros casos fue la suspensión de pagos del Banco de Siero, que era propiedad de Ramón Rato, padre del exministro Rodrigo Rato. En noviembre de 2015, recibió la insignia de oro del Consejo General de Procuradores de España por sus cincuenta años de ejercicio profesional.

 

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