«Será un pregón poleso y me iré acordando de todas las historias que viví»

Ignacio Calviño en el parque Alfonso X, El Sabio. / IMANOL RIMADA
Ignacio Calviño en el parque Alfonso X, El Sabio. / IMANOL RIMADA

«La prohibición de entrar al prau con bebida blanca es una medida difícil de aplicar; es una cuestión de educación que no lo va a arreglar Festejos»

JOSÉ CEZÓNPOLA DE SIERO.

El empresario Ignacio Calviño González (La Pola, 1980) pronunciará mañana, en el Auditorio (20.15 horas), el pregón de las Fiestas de Nuestra Señora del Carmen y Carmín. Es presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios del Principado de Asturias (AJE) y vocal de la Confederación Española de Asociaciones de Jóvenes Empresarios. En 2007 fundó la empresa del sector de educación, ocio y tiempo libre Cometa Verde. Es socio fundador de Alwa Emprendizaje Social y este año entró a formar parte del comité ejecutivo de la Federación Asturiana de Empresarios.

-¿Qué nos puede avanzar del pregón?

-Será un pregón poleso, sobre todo, ya que, en los 39 años de mi vida, las historias que tengo son de la Pola. Y hago un repaso desde la guardería de Nieves a los colegios Peña Careses y Celestino Montoto. Después estuve unos años estudiando en Mieres, pero mi pandilla siguió siendo de aquí. Y comentó también los domingos de la marcha de la Pola. Y, propiamente de las fiestas, que para mí comenzaban con el cine, los concursos hípicos en los que iba con mi hermano y con amigos, y la Danza Prima, aunque realmente a mí nunca se me dio muy bien cantar y bailar.

«La figura más incomprendida que puede haber es ser presidente de Festejos» «Propondría cuatro verbenas, música al vermú en varios barrios y un festival alternativo»

-¿Lo tiene estructurado de alguna manera?

-Cronológicamente: empiezo con mi fecha de nacimiento y lo llevo como si fuera una máquina del tiempo. Iré acordándome de todas las historias que yo viví e incluso de los presidentes de la Sociedad de Festejos con los que trabajé y colaboré: Juan Ángel Paniceres, Manuel Freije y Jenaro Soto. También hablo de cuando hace unos años los polesos nos rebelamos con que la gente tirara comida y botellas en el prau del Carmín, y conseguimos acabar con eso con silbidos y haciendo entender que ese no era el Carmín que conocíamos, ni el que queríamos vivir. Y esa máquina del tiempo va hacia el futuro y ahí están los robots y ya no hay reina de las fiestas.

-Fue uno de los más críticos con ese tema. ¿Qué le parecen las medidas adoptadas por Festejos para este año con la prohibición de entrada de bebida blanca al prau?

-Es una medida difícil de aplicar y el problema que yo veo es que es una cuestión de educación, que no lo va a arreglar ni la Sociedad de Festejos, ni a unas semanas antes de la cita. Tiene que ser en casa, sobre todo, y también en los centros educativos donde se empiece a educar en valores para que se respeten en los momentos importantes.

-¿Pero qué medidas sugeriría para intentar corregir los desmanes del prau?

-Ya digo que va a ser muy difícil de conseguir, pero sí que haya fuerzas del orden público que no permitieran el consumo de alcohol o drogas a menores de edad, porque la ley no lo permite. Sería respetar la ley.

-Usted trabajó con varios presidentes de Festejos, ¿qué opina de esa figura, que siempre suele ser muy criticada?

-Que cualquier presidente de Festejos busca lo mejor para las fiestas, sin lugar a dudas. Criticar es lo más fácil que podemos hacer los polesos, pero la verdad es que hay muy poca gente que esté dispuesta a perder su tiempo y las fiestas por colaborar con el bien común.

-Es una figura muy incomprendida.

-La figura más incomprendida que pueda haber. Por eso era bueno que cuando el presidente actual (Jenaro Soto) acabe el mandato, la gente que venga lo haga con ideas nuevas, pero, sobre todo, que sepa proteger la historia, los valores y las tradiciones de la Sociedad.

-¿Qué mejoras introduciría en la programación de las fiestas polesas?

-Verbenas de viernes, sábado, domingo y lunes; música a la hora del vermú en varios barrios de la Pola y un festival de un día de música alternativa, que pudiera llegar a todos los públicos. También actividades para la infancia y la juventud, sin olvidarnos de la tradicional Danza Prima, que sería obligatoria.