El propietario de los perros de Arniella los sacrificará la próxima semana

Uno de los perros de Guillermo Muñiz, ayer. /  IMANOL RIMADA
Uno de los perros de Guillermo Muñiz, ayer. / IMANOL RIMADA

«Los daría con muchísimo gusto si alguien los quiere, pero aquí no se pueden quedar», asegura Guillermo Muñiz

L. I. A. ARNIELLA (SIERO).

Los seis perros de Guillermo Muñiz apuran sus últimas horas en la finca de Arniella en la que el pasado 10 de julio atacaron a Evangelista Canto, un vecino de 87 años que falleció a causa de las mordeduras que le propinaron cuatro de los canes cuando accedió a la parcela durante una visita rutinaria a su amigo, que en ese momento se encontraba durmiendo en el interior de la vivienda. «Los daría con muchísimo gusto si alguien los quiere, pero aquí no se pueden quedar», asegura su propietario.

Su primera intención era que una perrera se hiciera cargo de los animales para evitar su muerte, una solución que finalmente no ha llegado. Tras el ataque, los perros pasaron el período de cuarentena de veinte días que establece la Consejería de Desarrollo Rural sin mostrar señales de rabia, por lo que los veterinarios le dieron dos opciones, su regularización con la colocación del microchip identificativo -solo uno lo tiene- y la determinación de si deben calificarse como potencialmente peligrosos, o el sacrificio voluntario en un plazo de ocho días: «Los voy a sacrificar a todos porque no quiero tener más cargos de conciencia», afirmó Muñiz a este diario esta misma semana. Asimismo, alegó que su pequeña pensión le impedía asumir el coste que conllevarían los trámites administrativos.

Una decisión que generó un gran debate en las redes sociales y que motivó que hubiera personas dispuestas a correr con los gastos de regularización. En este sentido, agradeció el gesto a quienes se han interesado por prolongar la vida de los animales, pero reiteró que «no me los puedo quedar». La previsión de Muñiz es que el veterinario acuda a principios de la próxima semana -el lunes o el martes- para el sacrificio, pero aún no lo da todo por perdido: «Estaría encantado si alguien los acogiese», señaló ayer.

Hasta la muerte de Evangelista Canto, el propietario negó que los perros hubieran protagonizado episodios de agresividad, aunque algunos vecinos aseguraron que habían atacado a otros animales en la zona.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos