Santa Marina despide a Manuel Arbesú, el decano de los lagareros de Siero

La llegada a la iglesia parroquial de Santa Marina de los restos mortales del lagarero Manuel Arbesú. /  PABLO NOSTI
La llegada a la iglesia parroquial de Santa Marina de los restos mortales del lagarero Manuel Arbesú. / PABLO NOSTI

J. C. D. SANTA MARINA.

La parroquia sierense de Santa Marina de los Cuclillos despidió ayer al lagarero Manuel Arbesú Fernández, fallecido el sábado en Oviedo a los 91 años de edad. La intensa lluvia que caía desde primera hora de la tarde hizo que la gente llenara la iglesia mucho antes de la hora del funeral, mientras que otros aguardaron la llegada de los restos mortales en los soportales del templo.

La capilla ardiente estuvo instalada estos dos días en un local del restaurante familiar del fallecido, desde donde se trasladó ayer el féretro hasta la iglesia parroquial, seguido a pie por familiares, amigos y vecinos. El funeral estuvo presidido por el sacerdote José Luis Fernández Polvorosa, quien sustituye temporalmente al párroco Alejandro Díaz.

«Ahora mismo era el decano de los lagareros de Siero y era de los clásicos de la sidra de siempre, conocido en toda Asturias, tanto la marca como él, así que se nos marcha un histórico de la sidra», comentaba ayer Manuel Riestra Rodríguez, gerente del llagar Sidra Muñiz, de Tiñana, y expresidente de la Asociación de Lagareros de Asturias.

Desde el punto de vista profesional, Riestra destacaba del fallecido que «siempre fue un hombre muy cuidadoso con la elaboración» y mencionaba también su popular espicha, «que creo que es la más antigua de Asturias, que es la de San José en Santa Marina, que debe ser de los pocos que espicha toneles para esa fecha cumpliendo con la tradición; era una referencia para los lagares y las generaciones siguientes».

El exconcejal del Ayuntamiento de Siero Rubén Arbesú jugaba habitualmente la partida de tute con el finado, de quien destacaba su sentido del humor y sus frases recurrentes, que soltaba en broma a propios y extraños, entre ellas, «¿Ónde estuviste ayer por la mañana que de tarde no te vi?» o «¿Ya sallaste el ballicu?».

El cronista oficial de Noreña y natural de Hevia, Miguel Ángel Fuente, subrayaba que era «muy perfeccionista para la sidra y chigreru a la antigua usanza. Supo repartir el trabajo con sus hijos, y en los últimos tiempos, compartir tertulias en su restaurante». Manuel Arbesú era viudo de Leonor Cimadevilla Álvarez y tenía cinco hijos, tres nietos y tres biznietos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos