Más de setecientos jubilados de Llanera festejan San Isidro

Sergio Pérez, María Pérez, el alcalde Gerardo Sanz, Manuel Álvarez, Mari Cruz Álvarez y la teniente alcalde, Pilar Fernández, en el restaurante La Torre. / IMANOL RIMADA
Sergio Pérez, María Pérez, el alcalde Gerardo Sanz, Manuel Álvarez, Mari Cruz Álvarez y la teniente alcalde, Pilar Fernández, en el restaurante La Torre. / IMANOL RIMADA

Homenajean a María Pérez, de 98 años, y a Manuel Fernández, de 92, en la comida de hermandad

MÓNICA RIVERO LLANERA.

María Pérez, de 98 años, y Manuel Fernández, de 92, disfrutaron ayer de un día de celebración y protagonismo en La Torre. Ambos recibieron un homenaje por ser los los pensionistas de mayor edad presentes en la Comida de Hermandad de San Isidro, que este año contó con 757 comensales.

Fernández, nacido en Tuernes el Grande, San Cucufate, vive desde hace más de medio siglo en Posada de Llanera: «Lo mejor que hay», dijo orgulloso. Se casó en San Cucao, y tiene tres hijas que se turnan para pasar con él las tardes, dos nietos y una bisnieta de seis meses con la que está «como loco», cuenta su familia. Aunque un poco nervioso, aseguró nada más llegar que se sentía fuerte y bien, con ganas de reencontrarse con amigos a los que hacía más de dos décadas que no veía y celebrar el cumpleaños de su hija Mari Cruz, presente en la cita de ayer.

Por su parte, María Pérez estuvo acompañada de su hijo Sergio. La galardonada nació en el pueblo de Lendelforno, en el concejo de Villayón, donde residió hasta que se trasladó a Belén (Valdés) tras casarse con su novio de toda la vida. Allí residieron tres años. María se dedicó su vida a las labores del campo, que compaginaba con las tareas de casa y si hacía falta también echaba una mano con el ganado. Cuando su marido comenzó a trabajar en Arcillas Refractarias fijaron su residencia en Lugo de Llanera, donde lleva viviendo desde 1962.

Luis Pérez Pravia, de Santa Cruz, a sus 102 años es el jubilado de más edad del concejo. Ayer no pudo asistir a la comida, pero todos tuvieron un recuerdo. El día anterior, en su casa, los organizadores le entregaron una placa.