Las sidras vuelven a hermanarse

De izquierda a derecha, Roberto Llamedo, Jaime García, Ramón Celorio, María Lavilla, Ruma Barbero y Ricardo del Río. / PABLO NOSTI
De izquierda a derecha, Roberto Llamedo, Jaime García, Ramón Celorio, María Lavilla, Ruma Barbero y Ricardo del Río. / PABLO NOSTI

Se corchan las primeras botellas de la pipa que se llenó con el caldo de 52 lagares

JOSÉ CEZÓN NAVA.

La Buena Cofradía de los Siceratores de Asturias celebró ayer, en el Llagar de Lolina de Nava y coincidiendo con el Día de San José, la sexta edición de Axuntábense de la Sidra. Este acto simbólico de hermanamiento de la sidras asturianas consiste, por un lado, en el corchado de unas botellas limitadas, procedentes de la pipa que se llenó durante el Festival de la Sidra de Nava de 2018, con el caldo de 52 llagares asturianos. Y también se nombraron cuatro nuevos cofrades de mérito y otra de número.

Los primeros fueron Jaime García Poo, de la empresa ovetense Casa Víctor, dedicada a la fabricación de corchos desde hace 62; el cocinero Ramón Celorio, del restaurante Los Arcos de Cangas de Onís y del grupo Nature; María Lavilla, coordinadora de eventos de la calle Gascona de Oviedo, y Ruma Barbero, músico del grupo Felpeyu, escritor y dibujante. El artista recitó la letra de una ingeniosa canción, nunca grabada, donde se mencionan 37 llagares asturianos. Y la nueva cofrade de número es Ángela María Fernández Noriega, pintora, nieta de llagareru y reina del Festival de la Sidra de Nava del año 1984.

Todos ellos realizaron el preceptivo juramento para difundir y proteger la cultura de la sidra. Y, seguidamente, corcharon una botella de sidra extraída de la pipa. De ese tonel de ochenta litros, se corcharán con posterioridad medio centenar de botellas, que no son para el consumo, sino que quedan como regalo institucional y como objeto de colección. Cada una de ellas lleva una etiqueta realizada por el pintor moscón Favila. La animación musical de la velada corrió a cargo del cantante Odón de Paganéu.

Señalizar el Museo de la Sidra

Roberto Llamedo, presidente de la cofradía -fundada en 2013 y que cuenta con veinticinco miembros- volvió a reclamar la señalización del Museo de la Sidra desde la carretera Nacional-634. Le respondió el alcalde de Nava, Juan Cañal, quien reconoció que los tiempos de la administración «son lentísimos» y admitió que concluirá el presente mandato sin que se coloquen esas necesarias señales, pero anunció que la actuación ya está autorizada por la Demarcación de Carreteras, que se va a proceder en breve a la licitación y que las señales estarán instaladas después del verano.

Cañal aprovechó para resaltar las mejoras realizadas en el Museo de la Sidra durante este mandato. «Encontramos un museo en una situación muy crítica y prácticamente estaba para cerrarlo, y aunque aún no tenemos lo que queremos, ya no debemos nada», afirmó. También calificó el acto de la cofradía como «un referente en el mundo de la sidra» y agradeció su labor por ensalzar la bebida regional. Y anunció que el próximo Consejo de Gobierno para abordar la candidatura de la cultura sidrera asturiana a Patrimonio Inmaterial de la Unesco se celebrará en Nava.

Al acto asistieron representantes de varias cofradías gastronómicas asturianas: les Fabes, de Villaviciosa; los Nabos, de Morcín; Amigos de los Quesos y el Desarme, de Oviedo; los Gastrónomos del Yumay, de Avilés, o el Sabadiego, de Noreña.