Las termas de Lucus Asturum estuvieron activas hasta el siglo IV

El equipo de Esperanza Martín durante las excavaciones en la zona. /  IMANOL RIMADA
El equipo de Esperanza Martín durante las excavaciones en la zona. / IMANOL RIMADA

El equipo que dirige la arqueóloga Esperanza Martín determina que la zona de baños funcionó desde el siglo II de nuestra era

MARCOS GUTIÉRREZ LLANERA.

Nuevos hallazgos del equipo que realizó las últimas excavaciones de Lucus Asturum muestran que el enclave romano, o por lo menos las termas que allí se localizaban, estuvo activo hasta el siglo IV de nuestra era. El análisis de los materiales localizados durante los trabajos realizados entre septiembre y octubre del pasado año avanzan en la cronología del asentamiento. En las excavaciones se pudo identificar una planta de termas que, de acuerdo con los resultados de los análisis, habrían estado en uso por lo menos entre los siglos II y IV de nuestra era.

El equipo de investigadores que dirige la arqueóloga Esperanza Martí ha podido acotar el periodo de uso de las termas con una mayor exactitud gracias al estudio de algunos materiales, especialmente el numerario y la cerámica de importación, encontrados a lo largo de la excavación. También se ha procedido al análisis de otros elementos ornamentales para uso personal de bronce (como pendientes y fíbulas) y piezas constructivas de hierro, tales como clavos utilizados para la sujeción del ladrillo.

El área en el que se trabajó durante el último periodo de excavación fue de unos doscientos metros cuadrados, aproximadamente la tercera parte de la superficie total que ocuparía el edificio de las termas. El inmueble constaría de cuatro estancias y los restos hallados permiten determinar que entre ellas había una sala calefactada y otra con suelo hidrófugo, con columnillas que servían de soporte al suelo y entre las cuales circulaba el aire caliente que servía para mantener a temperatura más elevada el espacio.

También se encontró un frigidarium, estancia de agua fría, junto con numerosas piezas constructivas de ladrillo (ímbrices y tégulas) salidas del complejo de hornos de la Venta del Gallo, vidrio de ventanas y restos de pintura que sugieren la existencia de unos frisos completamente blancos compartimentados en rectángulos de líneas rojas o naranja intenso, con algunos motivos decorativos florales.

Los últimos trabajos de excavación contaron con una financiación de quince mil euros sufragados íntegramente por el Ayuntamiento de Llanera. Estas excavaciones se desarrollaron a partir de unas tareas previas de teledetección, a cargo de un equipo multidisciplinar. A día de hoy se siguen haciendo trabajos de conservación de los materiales recuperados, que superan ampliamente el millar.

Esta confirmación supone un nuevo avance para determinar la cronología y naturaleza del enclave. Recientemente EL COMERCIO publicaba que un equipo de expertos presentó en la revista numismática 'Hécate' los resultados del análisis de dos sestercios de Adriano encontrados en la zona. El equipo formado por los arqueólogos Alfonso Fanjul e Isabel García, la profesora de la Universidad de Oviedo Patricia Argüelles Álvarez y el numismático Enrique Burguet Fuentes reafirmarían la plena actividad en Lucus Asturum desde al menos el siglo II después de Cristo.