El mal tiempo reduce las ventas al menos «un 50%», según los hosteleros

Dos niñas vestidas con el traje regional atraviesan la Plaza de Les Campes a media tarde, ya vacía por el temporal./
Dos niñas vestidas con el traje regional atraviesan la Plaza de Les Campes a media tarde, ya vacía por el temporal.

«Se pierde mucho; hay que tener en cuenta que es el día que más vendemos de todo el año», explica Loreto García, de El Madreñeru

M. R. / J. C. LA POLA.

Hacía muchos años que el tiempo lo respetaba, pero ayer no acompañó la suerte a la hora del desfile vespertino de los Güevos Pintos. Por la mañana, el parte meteorológico hacía presagiar lo que finalmente ocurrió: el presidente de la Sociedad de Festejos, Genaro Soto, comunicó la suspensión por megafonía pasadas las cinco de la tarde, tras una enorme tromba de agua.

El granizo también hizo de las suyas a los hosteleros. Durante la sesión vermú las terrazas se llenaron de gente, pero el diluvio de las cuatro y media de la tarde las vació. «El vermú de Pola es largo, la gente quiere estar fuera hasta la tarde», lamentó Tania López, del Patio de Butacas. «Los bares de noche no lo van a notar tanto porque se llenarán antes, pero nosotros hemos perdido la mitad del día, lo que se traduce en un 50 por ciento de las ventas», cuantificó.

Hasta «un 60 por ciento» menos de recaudación calculó Gumer Fernández, del emblemático Pumarín. Recordó que hacía tiempo que no veía tan mal tiempo: «El problema es que esto espanta a la gente de fuera que luego de noche viene a cenar o que tras el desfile se habría quedado por aquí tomando cafés; ven este día y no vienen o se van». «Teníamos que cerrarlo todo por arriba, como el Bernabéu», bromeó.

Para sidreros como Loreto García, de El Madreñeru, un día de lluvia en fiestas «es una hecatombe». Aunque su local se veía lleno, explicó que «se pierde mucho, hay que tener en cuenta que es el día que más vendemos del año».

Aun así muchos polesos y visitantes resistieron bajo las carpas, sombrillas y cornisas cantando y bailando. «Es el día más poleso del año y hay que mantener el espíritu», afirmó Eva Nosti, que a pesar de haber renunciado al traje hizo lo propio y decidió salir con las madreñas. «Deslucir no desluce la fiesta, porque hemos salido y eso es lo importante», dijo Nosti, que por primera vez en una década no ha sacado su traje tradicional en Güevos Pintos.