Vecinos del casco antiguo de Pola de Siero piden flexibilizar el acceso restringido

Ante las 4.000 infracciones registradas por las cámaras, urgen mejorar la señalización y ampliar los horarios de carga y descarga

LYDIA IS

«Para que haya tantas multas es que algo tiene que estar haciéndose mal». Es la reflexión que hace Abel Peco, de la sidrería Los Portales de Jaminón, uno de los negocios ubicados en la calle San Antonio, una de las vías del casco antiguo de la Pola en las que tal y como adelantó ayer EL COMERCIO se han registrado en el último mes en torno a 4.000 infracciones por el incumplimiento de la ordenanza municipal de tráfico que restringe a los vehículos no autorizados el acceso a la zona, controlada mediante un sistema de videovigilancia.

El hostelero reconoce que «desde que pusieron las cámaras, se nota que hay menos circulación, pasan menos coches, pero muchos de los conductores que incumplen no se dan cuenta de las señales de advertencia y otros no lo saben». Y considera que «como negocio, estamos muy desinformados, los proveedores nos preguntan cómo funciona y lo que tienen que hacer y no sabemos qué decirles ni como tienen que gestionar los permisos; ya preguntamos en el Ayuntamiento, pero solo nos dieron vueltas».

Peco relata que, en su caso, la sidrería abre a las once de la mañana, fuera del horario exclusivo establecido para la carga y descarga en los establecimientos. «Debería ampliarse, a los repartidores les genera bastante desconcierto y a nosotros un perjuicio si tenemos que venir antes, lo lógico es que se flexibilice», explica. Y añade que «una vez vienen con un camión y otras veces con otro, y cada empresa tiene que pagar por cada uno de los vehículos que se autoricen, eso es un gasto que tampoco me parece muy justo».

Otro de los inconvenientes que aprecia el hostelero es la inexistencia de plazas de aparcamiento fuera de la zona restringida del casco antiguo. «Muchos repartidores llegan a las zonas de carga y descarga y se encuentran que están ocupadas por otros vehículos, si no queremos que se aparque mal o se cometan infracciones, debería haber más vigilancia por parte de la policía», defiende. Y como alternativa sugiere la instalación de bolardos que funcionan con mando a distancia, tal y como han implantado en otros municipios. «Pero entonces ya no se recauda», ironiza.

En la actualidad, la ordenanza municipal sanciona con una multa de ochenta euros las infracciones en el casco antiguo y el sistema de videovigilancia las genera de forma automática, lo que en números totales supondría 320.000 euros de cuatro mil cursadas. La cifra final, una vez se complete la tramitación, será menor, ya que los conductores tienen la posibilidad de acogerse al pronto pago, lo que supone una reducción del 50% del importe.

La abogada María Pérez Arellano tiene su despacho en la calle San Antonio y también es vecina de la zona. Opina que «el problema viene de haber peatonalizado un paso natural de toda la vida, no debería haberse hecho, esta siempre fue una calle de tránsito y salida y la señalización no es muy buena», pero considera que «una vez que se cierra, hay que cumplir». Además, apunta que «pasan muchos coches y muy rápido» y se suma a la petición de la flexibilización de horarios y la ampliación de los 20 minutos de estacionamiento que tienen reservado los residentes.