Las víctimas colaterales del alcoholismo

María Jesús, Margarita y Luci, tres integrantes del grupo Al-Anon de familiares y amigos de alcohólicos, en el local situado en la calle Danza Prima 6, de Pola de Siero. / PABLO NOSTI
María Jesús, Margarita y Luci, tres integrantes del grupo Al-Anon de familiares y amigos de alcohólicos, en el local situado en la calle Danza Prima 6, de Pola de Siero. / PABLO NOSTI

El grupo de Siero de familiares y amigos de los enfermos Al-Anon cumple 20 años | Organizará mañana un acto abierto al público en el Auditorio, junto al grupo de Alcohólicos Anónimos, con quienes comparten local en la Pola

JOSÉ CEZÓN POLA DE SIERO.

El grupo de familiares y amigos de alcohólicos Al-Anon cumple dos décadas de existencia en el concejo de Siero. Y para conmemorar esta efeméride organizará mañana un acto abierto al público, junto con el grupo de Alcohólicos Anónimos (AA). La cita será al mediodía, en el Auditorio poleso, e intervendrán un psiquiatra, un representante del Ayuntamiento, dos exalcohólicos y un coordinador.

Al-Anon es una organización internacional, creada en 1951 en Nueva York por la esposa del cofundador de AA, tras constatar que la problemática convivencia con un alcohólico desarrollaba sus propias enfermedades, por lo que el entorno también necesitaba una ayuda. La estrategia central del tratamiento es lo que denominan el programa de doce pasos.

El grupo con sede en Siero se reúne todos los martes y jueves, en horario de 20 a 22 horas, en un local situado en la calle Danza Prima 6, junto al parque Centro Habana de la Pola. Y tiene un ámbito comarcal, ya que participan personas de concejos limítrofes como Sariego o Noreña. En otra estancia separada del mismo bajo -que ha sido cedido por el Ayuntamiento- mantienen sus encuentros el grupo de Alcohólicos Anónimos.

Al-Anon se reúne los martes y jueves, de 20 a 22 horas, en un bajo de la calle Danza Prima 6 No tiene cuotas, ni recibe donaciones, solo se nutre de aportaciones voluntarias y anónimas

«El local siempre está abierto esos dos días, aunque sea fiesta», explican Luci, Margarita y María Jesús, tres componentes del grupo Al-Anon que han sufrido los daños colaterales infligidos por el alcoholismo de sus respectivas parejas. Una de las máximas de este grupo es preservar el anonimato, de ahí que omitan sus apellidos y no muestren el rostro en las fotografías.

El único requisito para que una persona forme parte de Al-Anon es considerar que su vida se ha visto profundamente afectada por el comportamiento de un pariente o amigo alcohólico. Ellas animan a acercarse al grupo a toda persona que se identifique con esa circunstancia, que suele ir aparejada a una enorme soledad e impotencia. También se puede llamar a un teléfono disponible las veinticuatro horas del día (660307294).

El grupo de Siero lo forman en la actualidad entre ocho y diez personas, aunque llegó a ser más numeroso. Además de las reuniones semanales -donde intercambian experiencias, fortalezas y esperanzas, y realizan alguna lectura comentada-, van adquiriendo abundante bibliografía sobre el tema. Y todos los años llevan información actualizada a diferentes colectivos profesionales: Policía, Guardia Civil, centros de salud, Cáritas, farmacias o centros educativos. Es su compromiso a cambio de la cesión del local. El grupo no tiene ni cuotas, ni acepta donaciones externas, por lo que tan solo se nutre de aportaciones voluntarias y anónimas de sus miembros. «Tenemos una bolsa negra y cada uno mete lo que puede», explican.

Las tres coinciden en «el alivio» que les produjo cuando les explicaron que el alcoholismo «era una enfermedad» y que el bebedor compulsivo «no puede controlarse sin ayuda». Pero hasta lograr entenderlo y encontrar respaldo de otras personas en la misma situación, tuvieron que atravesar un auténtico calvario de mentiras, autoinculpaciones o depresiones. Una de ellas explica que, al principio, pensaba que su marido era un bebedor social. «Nunca lo vi borracho, pero se palpa que algo no va bien».

Y luego están las recaídas. Como reza una máxima del grupo: «Si faltas a tu reunión no preguntes por qué recaes».