«Estoy viva, que ya es bastante»

«Estoy viva, que ya es bastante»

La mujer apuñalada en Lugones por su expareja apenas recuerda lo que pasó

MARCOS GUTIÉRREZ

«Estoy viva, que ya es bastante». Ayer apenas podía pronunciar estas palabras H. Z., la mujer apuñalada por su expareja en el pub Amor de Lugones el pasado miércoles. Lo hizo con un hilo de voz que reflejaba el episodio violento que ha tenido que vivir. Una auténtica pesadilla. Pero ya está en casa, en su domicilio de Oviedo, recuperándose de lo sucedido, reuniendo fuerzas.

El pasado lunes por la noche fue dada de alta en el Hospital Universitario Central de Asturia. Aún está muy débil tras la intervención quirúrgica a la que fue sometida el mismo día del ataque: recibió varias puñaladas, una de ellas en el cuello. Su voz, su hilo de voz, delataba el impacto de una agresión brutal e inexplicable que a punto estuvo de acabar con su vida.

«Las cosas aún son recientes y bastante cercanas», apuntó a este periódico al tratar de traer a la memoria algunos recuerdos de la mañana en la que su expareja, M. R. A., la atacó supuestamente con un punzón en el interior del establecimiento que ella regenta . La víctima, de 42 años, advirtió que todavía necesita «unos días» para poder procesar todo lo ocurrido. «Seguro que vosotros sabéis mejor que yo lo sucedido. Yo misma no sé lo que pasó», reconoció esta vecina del barrio ovetense de La Corredoria y madre de dos hijos.

El abogado defensor del supuesto agresor no quiso hacer ayer ninguna declaración a este diario, a la espera de que avance el proceso. Su representado ingresó el pasado viernes en el centro penitenciario de Asturias. En efecto, la magistrada titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Oviedo dictó un auto de prisión provisional, comunicada y sin fianza para el hombre, al que se le imputa un delito de homicidio en grado de tentativa, sin perjuicio de que dicha calificación pudiera ser modificada en el transcurso de la instrucción de la causa.

M. R. A. se acogió a su derecho a no declarar. Además, la magistrada le impuso la prohibición de acercarse a menos de 500 metros de la víctima y de comunicarse con ella. Según explicaron fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), no constan antecedentes penales del hombre ni denuncias previas entre ellos. La Fiscalía del Principado de Asturias solicitó, asimismo, el ingreso en prisión comunicada y sin fianza del detenido. El Ministerio Fiscal basó su petición en la gravedad de los hechos, la existencia de riesgo de reiteración delictiva y de fuga.

El día de la agresión, H. Z. había llamado a un cerrajero para que cambiara la cerradura de el pub Amor, en la calle Monte Naranco, local de su propiedad. Había concertado una cita con un especialista durante la mañana, en el tiempo que iba a estar en el bar para atender al repartidor de bebidas. Cuando ambos entraron, ella estaba tendida sobre su agresor intentando repeler el ataque «sobre un charco de sangre», dijo el repartidor.