El Sindicato de Estudiantes pide que se «aparte ya» al catedrático sancionado

Personal de la facultad de Odontología camina por los pasillos del centro universitario. :: PA BLO LORENZANA/
Personal de la facultad de Odontología camina por los pasillos del centro universitario. :: PA BLO LORENZANA

«El Rectorado mira para otro lado, perpetúa la situación cuando hay un montón de pruebas y alumnos suyos se han tenido que ir fuera», dice

E. RODRÍGUEZ / O. ESTEBANOVIEDO.

El Sindicato de Estudiantes solicitó ayer que se «aparte ya» al catedrático de Odontología sancionado por la Universidad con tres meses sin empleo y sueldo por comentarios vejatorios hacia sus alumnos. La resolución no es firme, aún se puede recurrir, pero para los representantes de los estudiantes «es una vergüenza que continúe impartiendo clase y sentando cátedra cuando hay alumnos que se han tenido que marchar fuera, a otras universidades, violentos con sus comentarios machistas y homófobos». «La Universidad -añaden- sigue mirando para otro lado, perpetuando la situación, cuando existen un montón de pruebas contra él. Además, tampoco podemos olvidar cómo se pueden sentir sus alumnos ahora en clase».

Por eso, Anahí López, portavoz del sindicato, y Beatriz García, de la plataforma feminista Libres y Combativas del mismo sindicato, reclamaron que se le «aparte ya de las aulas». La primera solicitó, incluso, la inhabilitación laboral. Porque, subrayan, «un hombre homófobo no puede ser un buen profesor». Entre los hechos que la Universidad da por probados están los comentarios despectivos hacia un alumno con discapacidad auditiva -«Con usted es como predicar en el desierto»- y una alumna durante una clase práctica -«¿Qué clase de mujer es usted que no sabe cocinar?»-.

La encargada de iniciar el expediente fue la comisión de disciplina, que investiga todas las denuncias que le llegan. Ahora bien, la Universidad quiere disponer de una herramienta más, orientada a «velar por un comportamiento ético en todas sus funciones» y que regule, entre otros aspectos, la conducta docente. Se trataría de un código ético, similar al que ya existe en otras instituciones académicas del país. El rector lo anunció en 2017 y dijo que lo tendría listo en 2018. Acumula, por tanto, un año de retraso.

La comisión encargada de elaborarlo (formada por cinco representantes del colectivo del personal docente e investigador; uno del de estudiantes y otro del grupo de Personal de Administración y Servicios) se constituyó, según la Universidad, el segundo semestre de 2018 y tuvo su primera reunión antes del pasado verano. En estos momentos está en fase de borrador.

En su contenido, habría directrices, pautas sobre la conducta docente, como ya ocurre en los códigos éticos que se aplican en las universidades de Burgos, Málaga, Murcia y Barcelona, además de en la Juan Carlos I y la Politécnica, ambas en Madrid. Precisamente, esta última alude explícitamente a la obligación de «mantener un comportamiento adecuado durante el desarrollo de las clases, utilizando un lenguaje correcto y que suponga un trato respetuoso ante la diversidad de opiniones». Y establece principios como «el respeto sin distinción de edad, sexo, raza, ascendencia nacional, discapacidad u orientación sexual». Ahora bien, en Asturias ya hay una facultad que dispone de él: Turismo, en Oviedo. Afirma que «no son aceptables las conductas de menosprecio y menos aún las conductas vejatorias. Y, sobre todo, la falta de respeto».

Sin servicio de inspección

Hasta la fecha, en la Universidad de Oviedo, solo existe un comité de ética enfocado a la investigación y «centrado en temas concretos», como el trato con los animales en los experimentos. A diferencia también de universidades como la del País Vasco, carece de un servicio de inspección, que, con personal especializado, permitiría actuar de inmediato ante una denuncia y, en su caso, trasladarla a la comisión de disciplina.