Los sistemas de información identificarán cualquier intento de acceso al historial clínico

El paciente podrá disponer de una copia, saber quién consultó sus datos y el motivo. A partir de los 16 años se puede vetar el acceso a padres y tutores

L. FONSECAGIJÓN.

Cualquier intento, por nimio que sea, de acceder a los datos de una historia clínica del Servicio de Salud del Principado quedará reflejado en los sistemas de información. Además, el paciente tendrá derecho a disponer de una copia de su informe médico y a conocer quién accedió a su historial y porqué motivo. Asimismo, si el enfermo ha cumplido ya los dieciséis años, y su capacidad judicial no se ha visto mermada, podrá vetar el acceso de los padres o tutores a su historia clínica. En ese caso, los padres podrán ser informados acerca del estado de salud del menor, pero solo para el cumplimiento de las obligaciones que le corresponden.

Todos estos aspectos vienen regulados en el nuevo decreto de historias clínicas del Sespa. La normativa fue publicada ayer en el BOPA y en ella se recoge todo lo relativo a los datos clínicos, tanto los almacenados en formato de papel como digital. Precisamente, la norma señala que todo lo que aparezca en la historia clínica de un paciente del Sespa o de centros sanitarios privados y concertados de la región será «confidencial».

En todo ese compendio de información habrá un grupo de datos especialmente sensible: los relativos a procesos psiquiátricos, genéticos, sexuales, de reproducción e, incluso, trasplantes de órganos. También serán considerados de especial protección todas aquellas situaciones que aparezcan en la documentación clínica del usuario y que guarden relación con situaciones de violencia doméstica, enfermedades infecciosas y prevención de riesgos laborales. Sobre todos esos datos, el paciente podrá exigir al Sespa o al centro privado en el que esté siendo atendido que arbitre mecanismos de «especial custodia», de manera que sean tratados con mayor discreción que el resto de la información sanitaria.

El decreto es amplio y detalla no solo qué es una historia clínica y la información mínima que debe contener, sino también los diferentes tipos de formato (en papel, digital, electrónica) y quién y cómo pueden acceder o no acceder a su contenido. Los historiales se deberán conservar en su integridad durante un mínimo de cinco años. Transcurrido ese plazo se podrán destruir los documentos que no sean considerados trascendentes por motivos asistenciales, de salud pública o judicial, entre otros.