El fuego en la sierra de Sollera, achacado a la negligencia de un apicultor

Los investigadores creen que el mal uso de un ahumador provocó las llamas

EL COMERCIOGijón

La Guardia Civil mantiene como investigado a un apicultor de 28 años y vecino de Tineo como presunto responsable del fuego forestal que este mes arrasó 470 hectáreas en sierra de Sollera, ya que los investigadores creen que el fuego se originó por su negligencia a la hora de utilizar un ahumador, tal y como apuntaba una información publicada por EL COMERCIO en una información publicada el pasado el pasado 11 de mayo.

El Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil ha situado el origen del fuego, iniciado a primera hora de la tarde del 8 de mayo, en un colmenar de abejas situado en un monte de Candamo, ha informado este viernes la Comandancia de Gijón.

Los investigadores creen que el mal uso de un ahumador empleado para el manejo de las abejas por parte de este apicultor, identificado con las iniciales F.M.G., provocó las llamas, que se extendieron rápidamente por las fuertes rachas de viento, de hasta 100 kilómetros por hora.

El fuego, que no pudo ser extinguido hasta el día siguiente, afectó a los concejos de Candamo, Grado y Salas, y el humo llegó a afectar a zonas situadas a una treinta de kilómetros como Gijón, donde las estaciones de medición de calidad atmosférica registraron altas concentraciones de materia en suspensión.

La rápida evolución del incendio en sus primeras horas llevó al Principado a volcar todos los efectivos disponibles, que lograron extinguir el fuego al día siguiente, con la ayuda de la lluvia.

El Principado se había visto obligado a elevar el nivel de alerta durante la noche ante la posibilidad de que el fuego alcanzara a algunos pequeños núcleos de población, y de hecho dos vecinos tuvieron que ser evacuados por precaución de sus respectivas casas de Guitin, en Candamo.

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El incendio de sierra de Sollera, fue el segundo en importancia de los que se han declarado en Asturias en lo que va de año, siendo el primero el registrado en en Salas, con una extensión de mil hectáreas. En el caso del fuego de Salas, se enmarca de dentro de una oleada de incendios forestales que, entre finales de febrero y principios de marzo, afectó a más de una veintena de concejos y arrasó más hectáreas que en todo 2018, cuando se quemaron algo más de 2.000.

La Guardia Civil ha investigado a un total de veintiséis personas por los incendios registrados en lo que va de año, que han quemado una superficie de 2.534 hectáreas, entre los que el Instituto Armado ha identificado a trece responsables.

Los investigadores consideran que las posibles causas de estos incendios no están relacionadas entre sí, y apuntan que en su mayor parte se produjeron por imprudencias en quemas agrícolas para regeneración de pastos o aprovechamiento forestal, aunque tres casos se atribuyen a actos vandálicos.