La tormenta cortó la luz a 500 casas en Asturias

Los cascotes cayeron a la avenida de la Costa. / ARNALDO GARCÍA

Los rayos se cebaron con Gijón, donde reventaron una chimenea en pleno centro | El impacto lanzó cascotes a la avenida de la Costa sin registrarse heridos. Se dispararon alarmas de coches y huyeron mascotas

RAMÓN MUÑIZGIJÓN.

Susto madrugador. Una tormenta sacó ayer de la cama a parte de la población pasadas las siete. La violencia de los truenos y la desorientación propia de esas horas hizo pensar a más de uno en la cercanía de una explosión. Las vibraciones de las descargas provocaron que saltasen las alarmas de decenas de coches y el fluido eléctrico quedó cortado en 500 viviendas en Avilés (Maqua, Tabiella y Nieva); Langreo, El Berrón, Soto de Agues y Grado. El trabajo de los operarios de EdP fue recuperando la luz con el paso de las horas. También hubo problemas de suministro en Luanco, tanto de señal televisiva como de internet. Los impactos más notables los recibió Gijón, donde un rayo reventó una chimenea del centro de la ciudad, otro arañó un árbol en el parque de Isabel la Católica y parte de la red semafórica quedó desconectada.

No hubo que lamentar desgracias personales aunque el bullicio causó más de un ataque de ansiedad y alteró a las mascotas. Fueron avistados perros huyendo bajo la lluvia en la autovía del Cantábrico (A-8) y cerca del túnel de Aboño; durante el día se cruzaron mensajes quienes encontraban algún can perdido con los dueños que los andaban buscando.

Aire inestable en niveles bajos

Que el tiempo iba a empeorar lo venía advirtiendo la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), pero incluso sus especialistas se vieron en la obligación de revisar sus cálculos. El sábado los números les llevaron a activar la alarma de nivel amarillo (la más baja en la escala) ante la probabilidad de que las tormentas fueran de consideración en el suroccidente y zonas de cordillera. La evolución de los cielos motivó, sin embargo, que la Aemet fuera extendiendo el mismo aviso para toda la región.

Lo que ocurrió fue la formación de una Depresión Aislada en Niveles Altos, lo que los especialistas llaman DANA. Se trata de «aire frío en altura dentro de una baja presión», indica Ángel J. Gómez, delegado territorial de la agencia. La presencia de ese aire frío provoca que al pasar la depresión «se generen tormentas muy intensas. El aire en niveles bajos se vuelve inestable y se dispara la convección profunda». Con todo la DANA «no nos va a dar de lleno y por eso los avisos se quedan en nivel amarillo», precisó el especialista.

La envergadura no terminó en suceso «de milagro». Así lo entiende José Manuel García, presidente de la comunidad de vecinos de la calle Adosinda, 14, en Gijón. Antes de las ocho de la mañana un rayo impactó en una de las chimeneas de este edificio de once plantas. La explosión lanzó por los aires trozos de ladrillo, cemento y teja que se precipitaron sobre la avenida de la Costa y reventaron el velux de un edificio colindante. «La suerte es que no había nadie en ese momento en la acera y que en la salida de gases no quedase una acumulación»», comentaba aliviado.

La estructura destrozada tenía dos metros de altura y estaba compuesta de dos tubos de ventilación y otro más de salida de gases. Los conductos conectan con los baños de parte del edificio, que amanecieron manchados de hollín fruto de la explosión. La Policía Local cortó el paso en la zona mientras los bomberos estuvieron durante dos horas saneando azoteas y fachadas para evitar nuevos desprendimientos. «Fueron rápidos y eficaces», agradece el vecino.

Roble arañado

Los servicios de intervención se desplazaron también al parque de Isabel la Católica para valorar el estado de un roble al que alcanzó otro rayo. Finalmente precintaron la zona para evitar males mayores. En Siero, el 112 hubo de movilizarse por una lavadora que se sospecha se quemó fruto de un rayo, sin mayores consecuencias.

Si el susto fue notable en los vecinos, no resultó menor para sus mascotas. «Cuando oí esos truenos supe que íbamos a tener un día complicado», recuerda Begoña García, del colectivo Rescate Animal Gijón. «Los ruidos fuertes sorprenden a los perros, que tienden a salir huyendo y escaparse», cuenta. Por ese motivo el consejo que se repite a los dueños es el de procurar tener al animal en una estancia cerrada, asegurarse de que no tenga opción de salida y esforzarse por tranquilizarle. «El problema es que en Asturias tenemos muchos perros-sirena, que están en una finca vigilando, no conviven con la familia, y estos son más proclives a escapar cuando hay un susto», explica.

La asociación recibió avisos por la mañana por la presencia de un perro corriendo por la autovía entre Gijón y el aeropuerto. Otro apareció vagando y empapado en la zona de Aboño. Se buscaban también noticias de 'Maya', una perrita perdida en Cimavilla, de raza Boyero de Berna y pelo negro y blanco. En Robledo (Lugo de Llanera) sus dueños esperaban noticias de la pequeña 'Neska' mientras en Sograndio los vecinos difundieron en redes sociales la presencia de una perra de color canela despistada por la zona. Manuel Brea, de Sama de Langreo, buscaba también al dueño de pequeño perro gris que encontró en Manuel Llaneza.

Finalmente, el paso de la depresión fue desplazando la actividad eléctrica primero hacia el Cantábrico y luego hacia zonas de meseta. Asturias terminó con la segunda ráfaga más fuerte del país (89 kilómetros por hora en Cabo Peñas) y la novena mayor precipitación debido a los 9,6 litros de agua recogidos por metro cuadrado en Oviedo.

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