Las tormentas, que continuarán mañana, dejan 500 viviendas sin luz en Asturias

Un impresionante rayo en La Providencia, en Gijón. / Rubén Fernández

Los rayos se cebaron con Gijón, donde estallaron una chimenea, partieron un árbol y anularon parte de los semáforos 

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

Sobresalto de buena mañana. Una tormenta sacó de la cama a parte de la población pasadas las siete. La violencia de los truenos hizo pensar a más de uno en la cercanía de una explosión. Las vibraciones de las descargas provocaron que saltasen las alarmas de decenas de coches y el fluido eléctrico quedó cortado en 500 viviendas de Avilés, Langreo, El Berrón, Soto de Agues y Grado, si bien el trabajo de Edp logró recuperar la normalidad en la mayoría. Los impactos más notables los recibió Gijón, donde un rayo reventó una chimenea del centro de la ciudad, otro partió un árbol en el parque de Isabel La Católica y parte de la red semafórica quedó desconectada. No hubo que lamentar desgracias personales aunque el bullicio causó más de un ataque de ansiedad.

Que el tiempo iba a empeorar lo venía advirtiendo la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) pero incluso sus especialistas se vieron en la obligación de revisar sus cálculos. Ayer los números les llevaron a activar la alarma de nivel amarillo (la más baja en la escala) ante la probabilidad de que las tormenas fueran de consideración en el suroccidente y zonas de cordillera. La evolución de los cielos motivó sin embargo que la Aemet fuera extendiendo el mismo aviso para toda la región a lo largo de la mañana y lanzara un comunicado detallando la situación.

Lo que está ocurriendo es la formación de una Depresión Aislada en Niveles Altos, lo que los especialistas llaman DANA. Se trata de «aire frío en altura dentro de una baja presión», indica Ángel J. Gómez, delegado territorial de la agencia. La presencia de ese aire frío provoca que al pasar la depresión «se generen tormentas muy intensas. El aire en niveles bajos se vuelve inestable y se dispara la convección profunda». Con todo la DANA «no nos va a dar de lleno y por eso los avisos se quedan en nivel amarillo», precisa el especialista.

La magnitud no terminó en suceso «de milagro». Así lo entiende José Manuel García, presidente de una comunidad de vecinos aledaña a la avenida de la Costa. Antes de las ocho de la mañana un rayo impactó en una de las chimeneas de este edificio de once plantas. La explosión lanzó por los aires trozos de ladrillo, yeso y teja que se precipitaron sobre la propia avenida y reventaron el velux de un edificio colindante. «La suerte es que no había nadie en ese momento en la acera ni ningún coche y que en la salida de gases no había ninguna acumulación»», comentaba aliviado.

La estructura destrozada tenía dos metros de altura y estaba compuesta de dos tubos de ventilación y otro más de salida de gases. Los conductos conectan con los baños de parte del edificio, que amanecieron manchados de hollín fruto de la explosión. La Policía Local cortó el paso en la zona mientras los bomberos estuvieron durante dos horas saneando azoteas y fachadas para evitar nuevos desprendimientos. «Fueron rápidos y eficaces», agradece el vecino.

Los servicios de intervención se desplazaron también al parque de Isabel la Católica para valorar el estado de un roble al que alcanzó otro rayo. Finalmente precintaron la zona para evitar males mayores.  

Activado hoy el aviso por fuertes lluvias y tormentas

Con algunos claros, más intenso en unos momentos que en otros, pero el pronóstico de la Aemet hasta el viernes ve altas posibilidades de que sea una semana pasada por agua. Para hoy el parte no descarta brumas matinales y nubosidad que será más abundante según pasen las horas. El aviso de nivel amarillo se prorroga para las zonas de montaña y el interior de la región. Concretamente existe entre un 40 y un 70% de posibilidades de que durante la tarde las precipitaciones lleguen a los 15 litros por metro cuadrado en la cordillera. En la zona central y los valles mineros ese riesgo oscila entre el 10 y el 40%.

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