El tren, «igual que cuando Jovellanos»

Viajeros procedentes de Asturias y Castilla y León a su llegada a la estación madrileña de Chamartín. / J. M. P.
Viajeros procedentes de Asturias y Castilla y León a su llegada a la estación madrileña de Chamartín. / J. M. P.

Los viajeros que debieron hacer transbordo dicen que los cortes de la conexión con la Meseta «son demasiado frecuentes»

JESSICA M. PUGA MADRID.

Salir de Asturias, o entrar, por tren se ha convertido en «una gran aventura», sobre todo si se viaja con familia numerosa, más bultos de la cuenta o se tienen necesidades especiales. El cierre de la vía férrea por el riesgo de argayo obliga a los viajeros a cubrir parte del trayecto en autobús, entre Oviedo y León. Eligieron el tren por «su comodidad», pero al final el recorrido se ha complicado.

Y aunque los viajeros se lo toman con calma, sí lamentan que los problemas en la conexión férrea con la Meseta son demasiado «frecuentes». Así lo ve el gijonés Daniel Ibaseta, habitual del tren y que «más de dos y de tres veces» ha tenido que hacer parte de este viaje en autobús. «Aún así, esta es la opción más cómoda, por eso la termino eligiendo de todas formas», dijo.

A Sergio Sirgo, gijonés residente en Madrid, le tocó hacer transbordo en sus dos viajes, pues marchó el martes y regresó a donde vive el miércoles. «Los precios de avión son prohibitivos», explicó. Espera que Renfe «haga algo» para mejorar el servicio porque «parece que estamos en la época de Jovellanos». Al menos, contó, en la ida no tuvo que hacer tiempo en León y llegó al destino una media hora antes de lo previsto.

La hora de llegada y la seguridad es lo que valora la ovetense Eugenia Tamargo. «Si hay rocas y eso nos pone en peligro, pues cogemos un bus y luego nos cambiamos y no pasa nada», indicó, al tiempo que agradece que Renfe mantenga el servicio. Como ella, decenas de personas más cogieron un autocar frente a la estación de Oviedo que arrancó a la hora que tenía prevista la salida el tren. Llegaron a León un poco antes de lo que lo habrían hecho siguiendo el recorrido de la vía férrea.

Renfe desarrolló una amplia campaña informativa en sus redes sociales para, pese a tener cortada la línea por riesgo de argayos, continuar dando servicio a quienes eligieron el tren para viajar en el puente de la Constitución. Y media hora antes de iniciar el viaje, mandaba un mensaje de texto y un correo electrónico a sus clientes avisando de la situación. Por eso a poca gente le pilló de sorpresa llegar a las estaciones de Gijón y Oviedo y ver dos, tres o cuatro autobuses esperando en la puerta rodeados de decenas de personas maleta en mano.

«Nosotros nos enteramos primero por la prensa. Aproveché Facebook para preguntar y, aunque fue poco antes de iniciar el viaje, me respondieron a tiempo. Me dijeron que habían contado todo por Twitter, pero es que yo no tengo», decía la gijonesa Pilar Rodríguez, quien viajó a Madrid con su hija pequeña, Victoria, para ver a su hermana.

Ella, pese al «jaleo» de tener que viajar primero en autobús hasta León y luego seguir en tren, calificó la experiencia como «una aventura tranquila». «Si hubiésemos tenido que pelear por coger sitio en el autobús, la situación habría sido diferente», añadió.

 

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