«El turismo rural asturiano tiene un gran problema: no hay relevo generacional»

Jaime García, presidente de Arca, ante 'La casa del secreto', el alojamiento rural que tiene desde 2002 en Triongo. / NEL ACEBAL
Jaime García, presidente de Arca, ante 'La casa del secreto', el alojamiento rural que tiene desde 2002 en Triongo. / NEL ACEBAL

Jaime García, presidente de Alojamientos Rurales de Asturias: «Hablamos mucho de la España vaciada, pero nada del IBI disparado que pagamos en la zona rural: mil euros de media. Nos lo tienen que bajar»

CHELO TUYAGIJÓN.

Es un profesor de Primaria criado en Casa Maruja, el bar-tienda de Triongo que nunca cerraba. El que, cuando nadie concebía que el turismo pudiera ser rural, ya daba alojamiento a Benjamín, un pescador que dedicaba dos meses al Sella. En 2002 decidió que el hogar de su bisabuelo era digno de atesorar. Así nació la Casa del Tesoro de Triongo, que regenta el presidente de Arca. Fundada hace 25 años como Asociación Regional de Casas de Aldea, que llegará a sus bodas de plata como Alojamientos Rurales con Actividades. Jaime García (Triongo, 1958) avisa: para fijar población hay que apoyar al mundo rural.

-¿Va bien el verano?

-Bien, ya arrancó.

-Si no arranca a mediados de julio.

-(Risas) Tradicionalmente, el verano empieza después de San Fermín.

-Dice el Principado que este año puede ser de récord.

-Las cifras van muy ajustadas.

-¿Hemos salido de la crisis?

-Estamos saliendo. Viendo otros sectores, como la hostelería, la de Ribadesella, por ejemplo, se puede decir que sí.

-Arca cumple 25 años con las mismas reivindicaciones: saneamiento e internet. Lo único que ha cambiado es el nombre.

-(Risas) Ahora somos Alojamientos Rurales con Actividades en lugar de Asociación Regional de Casas de Aldea porque ofrecemos más producto. Pero, sí, lo de las reivindicaciones, es cierto.

-Por partes. ¿Han logrado ya que no les cobren el saneamiento?

-Que no nos cobren el saneamiento que no nos dan. Que no nos dieron nunca. Sí, Arca peleó mucho por ello y, desde 2016, no lo cobran. Ojo, pero cada afectado tuvo que ir a la Administración a decirle: 'Oiga, no me cobre un servicio que no me da'.

-¿Y tendrán saneamiento?

-Esa es nuestra reivindicación. Nuestra reclamación, ahora, es que Asturias haga como Cantabria: que los ayuntamientos se hagan cargo de la limpieza de las fosas sépticas. Ahora, cada uno tenemos que pagar, como mínimo, 200 euros cada año en vaciar la nuestra.

-¿Y qué hacemos con internet?

-Dependemos del mercado. Lo que funciona es Sextaferia, una cooperativa de gente de Villaviciosa. Donde llegan con señal digital dan una señal decente y no es caro. Ser cooperativista cuesta 200 de entrada más 15 euros al mes con IVA. Que para un negocio que funciona seis meses al año, porque en turismo rural la estacionalidad famosa sigue existiendo.

-¿No abren todo el año?

-No. Aquí seguimos en puentes, Semana Santa y vacaciones de verano estirando hasta septiembre. Abrir cien o ciento veinte días al año es ser realista. Llegar a 150 o 180, es optimista.

-¿Todos tienen que tener otro empleo o hacen caja en el verano?

-La estacionalidad hace que los precios en el verano sean un poco más altos, aunque tampoco son mucho más. Me acaban de llamar de Cantabria para pedirme plaza para cinco personas que allí pagaban 200 euros por noche. Hablamos de 40 por persona. Nosotros estamos un poco más bajo.

-Reservar un fin de semana (de viernes a domingo) en su casa cuesta 1.080 euros. Para doce personas.

-Claro, son 30 euros al día. Y yo no soy de los más baratos, lo reconozco. Pero si la reserva es directa, siempre hay descuento.

-¿Hay mucho dinero negro en el turismo rural?

-No, yo desde luego no lo conozco.

-¿El cliente no pide sin factura?

-Sí, pero eso es imposible. El 10% del precio es de IVA, que está muy bien que Hacienda se lo lleve, pero otro 15% es para Booking. Si lo reserva directamente hago el descuento del 15%. Pensábamos que con internet íbamos a ganar en libertad y lo que hemos es ganado en intermediarios. El principal empresario de Cangas de Onís se llama Booking. Tengo compañeros que le pagan 20.000 euros al año.

-¿Y esos compañeros no están enfadados, como los hoteleros, porque Booking 'venda' ahora pisos privados para competir con Airbnb?

-Sí, el tema de las plataformas ha cambiado mucho.

-¿Son su competencia esos pisos?

-Sí. Queremos trabajar en igualdad de condiciones. Si yo tengo que dar factura, escanear la documentación para el registro policial y cumplir una serie de requisitos quiero que los demás también lo hagan.

Fijar población

-Sangría demográfica. ¿Han contado con ustedes? Son de los pocos que no pueden deslocalizar.

-(Risas) Alguna vez hemos pensado ponerle unas ruedinas a la casa y marchar. En serio, la apuesta por mantener la casa de mis bisabuelos es una forma de dar valor al territorio. Asturias es muy guapa porque tiene muchos matices.

-Ustedes generan negocio, empleo y fijan población ¿les apoyan?

-Me imagino que se nos tendrá en cuenta en el futuro.

-¿Habrá futuro?

-Sí, lo cierto es que es urgente. Y, como medida urgente, deberíamos hablar del IBI en la zona rural

-Hablemos.

-Hablamos mucho de la España vaciada, pero no de lo disparado que está el IBI en la zona rural. Está altísimo. No podemos pagar mil euros de media.

-¿Mil euros por negocio turístico?

-El IBI está alto para todos. Creo que a la gente que vivimos en la zona rural hay que apoyarla. Si no, la gente se va.

-¿Se van solo por eso o por los sueldos y horarios del sector?

-Picos, que es donde yo me muevo, ya es un destino turístico maduro, hay suficiente negocio para que, por ejemplo, Limpiezas Oriente se pueda permitir tener cinco trabajadores y dar respuesta todos los días de la semana. Hay que ir a empresas que se quedan en el territorio.

-Un paseo por la zona rural deja ver numerosas casas con el cartel de se alquila o se vende.

-Sí. Es un dolor. Muchos compañeros se jubilan y no tienen a quien dejar su negocio, aunque sea uno que funciona bien. El turismo rural asturiano tiene un gran problema y es que no hay relevo generacional.

-¿Ni siquiera la Casa del Tesoro?

-(Risas) Mi hijo trabaja en Microsoft y su sueño es irse a California.

-¿Y Casa Maruja, con la que nació todo?

-Tampoco, Casa Maruja está cerrada desde hace muchos años. Después de haberlo sido todo: bar, tienda, servicio de teléfono, alojamiento... Ahora, está cerrada.

-¿El objetivo es abrir todo el año?

-Sí, será el futuro para fijar población y mantener empleo. Nosotros estamos ahora ilusionados, porque al entrar en Otea tenemos una plataforma para hacer llegar nuestro mensaje y llevar a cabo iniciativas.

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