La UCI del HUCA, con música y puertas abiertas

La UCI del HUCA, con música y puertas abiertas
MARIO ROJAS

La Unidad de Cuidados Intensivos del hospital asturiano, premiada por su plan de humanización | El proyecto se inició en 2013 con la ampliación del horario de visitas, el acompañamiento continuo del paciente y permitiendo el uso de móviles y ordenadores

LAURA FONSECA OVIEDO.

En la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del HUCA, entre respiradores, cables, monitores y alarmas de múltiples aparatos, los pacientes pueden oír música en el box, usar su teléfono móvil u ordenador, disponer de acompañamiento familiar las 24 horas del día o recibir visitas casi sin restricción de horario. Todas estas condiciones, que se modulan y pactan entre el enfermo, las familias y el equipo de profesionales que atiende a cada uno de los ingresados (cerca de 1.300 al año), son las que han dado forma al plan de humanización de la UCI del HUCA, una iniciativa que se puso en marcha en 2013 y que el próximo 4 de octubre recibirá el I Premio Humanización de la Asistencia Sanitaria que otorga la Fundación de la Real Academia de Medicina y Cirugía del Principado de Asturias, en colaboración con Previsión Sanitaria Nacional.

Cuenta Dolores Escudero, jefa de la UCI del HUCA e impulsora de este proyecto pionero en Asturias y poco extendido en hospitales de España, que «la incorporación de los aspectos más humanos en la atención es una de las asignaturas pendientes en el sistema sanitario en general». En muchas ocasiones, los aspectos emocionales y cotidianos de los enfermos no encuentran hueco en la rutina de los hospitales, «y ya está demostrado que tenerlos en cuenta contribuye al bienestar del paciente».

La UCI, señala Escudero, «es un lugar muy hermoso si consideramos que da vida, pero también es un lugar extraño, donde se precisa monitorizar constantemente al paciente, interrumpiendo su sueño y donde suele haber mucho ruido de los diferentes aparatos». Convertir estas unidades con pacientes vulnerables que se enfrentan a situaciones extremas «en lugares más confortables», es uno de los objetivos por los que el área de medicina intensiva del HUCA (donde trabajan más de 150 personas) viene trabajando desde hace cinco años.

Parte del equipo de la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), con la jefa de servicio, Dolores Escudero.
Parte del equipo de la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), con la jefa de servicio, Dolores Escudero. / MARIO ROJAS

Dolores Escudero es una firme defensora de la política de puertas abiertas. Tradicionalmente, el régimen de visitas en las UCIs «ha sido muy restringido». En el HUCA hasta hace cinco años los pacientes solo podían ser visitados una hora por la mañana y otra por la tarde. «Esto causaba muchos trastornos a las familias, sobre todo a las que vivían lejos de Oviedo. En 2013 se implantó el concepto de UCI de puertas abiertas, con un horario de visitas libre», abunda la jefa de servicio. A los familiares, por razones organizativas y para facilitar el descanso de los ingresados, se les aconseja el tramo de 12.30 a 14.30 y 16 a 21 horas, «pero se les permite estar también fuera de ese horario e, incluso, el acompañamiento permanente». Un estudio multicéntrico realizado en 2015 entre 131 UCIs de la categoría de la del HUCA reveló que el 90% de ellas no tenían horario diurno de visitas y apenas un 5% aplicaba la política de puertas abiertas que el Hospital Central implantó hace un lustro.

Presencia de niños

Otro tabú que ha roto la UCI de La Cadellada es la prohibición de la presencia de niños. «Basándose en el riesgo de infección y de potenciales traumas psicológicos, las visitas infantiles han estado prohibidas», indica Escudero. Sin embargo, «no hay evidencia científica que demuestre el aumento de infecciones. Incluso, algunos estudios indican que los pacientes perciben la visitas de sus hijos pequeños como un potente estímulo para recuperarse». En el HUCA, las visitas infantiles están permitidas, «aunque requieren de una preparación previa con la familia, el paciente y el propio niño, al que se le explica en un lenguaje sencillo y asequible qué es lo que va a ver».

La del HUCA es, además, una UCI menos ruidosa (han instalado sonómetros para medir los decibelios ambientales), que gradúa la luz para reducir su intensidad por las noches y así permitir que los pacientes puedan conciliar mejor el sueño reduciendo los casos de síndrome confusional o de 'delirium', algo bastante habitual en estos entornos. El próximo paso será el proyecto «una UCI con vistas», que consiste en simular ventanas virtuales mediante fotografías de gran tamaño con imágenes de la naturaleza que se instalarán en boxes y pasillos.

«Con el plan de humanización hemos querido contribuir a crear una UCI abierta, bonita, más confortable y humana, un entorno sanitario centrado en el paciente y su familia, y que aumente la satisfacción y bienestar de usuarios y trabajadores», concluye Dolores Escudero.

 

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