La última charla de Tino Brugos
El histórico activista y militante tenía previsto un acto el día 20 de noviembre sobre la situación de Colombia
«Era un chavalín» Tino Brugos cuando, a raíz de la revolución sandinista de Nicaragua, comenzó su activismo social. Lo recuerda quien ha compartido nada menos que 50 años de ese activismo, Javier Arjona. Brugos había llegado de Cantabria para estudiar Historia en la Universidad de Oviedo y ya nunca dejó Asturias, ni la historia, ni el activismo.
Inquietud intelectual, gran cultura, enorme capacidad de trabajo, firmes ideas políticas y sindicales pero flexibilidad para llegar a puntos de encuentro, activismo entusiasta, solidario, coherente... Hay opiniones unánimes entre quienes, aún en shock, buscan las palabras para despedirse de Tino Brugos, profesor, activista social, sindicalista, referente en la defensa de la escuela pública, del movimiento LGTBI y de la memoria democrática.
Primero fueron las asambleas universitarias y la creación del Comité de Solidaridad con América Latina, primero centrado en Nicaragua y poco a poco sumándose a los movimientos de otros países, como El Salvador y Guatemala. Herederos del trabajo de Gaspar García Laviana, recuerda Arjona, a Brugos nada la frenaba para salir a la calle y vender el 'Barricada', el periódico oficial del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Sonríe el compañero de activismo al recordar cómo todos coincidían en que «Tino era el más activo, pero el que no había viajado aún a Nicaragua». Lo haría por primera vez un poco más tarde.
Fue uno de sus muchos viajes de activismo. Como el que le llevó por segunda vez al Kurdistán hace dos años y que acabó con su expulsión de Turquía junto a todo el grupo que acudía como supervisores de las elecciones. O el que este mismo año le llevó a Colombia, como miembro de la XXI Delegación asturiana de verificación de Derechos Humanos y Paz en el país.
Porque, aunque todas las energías y el tiempo que dedicó durante muchos años al COSAL luego se dirigieron a la creación de Xega y más tarde al sindicalismo docente, lo cierto es que Tino Brugos nunca dejó de lado ninguna de las batallas en las que se había iniciado.
Escribe José Manuel González que «ningún campo de conocimiento humano le fue ajeno». Primero fue la historia, la que estudió en la Universidad de Oviedo y enseñó en las aulas. Pero se sumaron luego tantas cosas... El cine, la literatura, la política. Pero, entre tantas cosas que recordar, se queda con la creación de Xega, Xente Gai Astur, la primera organización gay de Asturias. Con aquellas reuniones del otoño de 1992 junto con Adolfo Saro, también fallecido. Con un compromiso sin límite con esa y cuantas luchas sociales emprendió a lo largo de su vida.
Desde Xega, de hecho, han expresado su «dolor» por el repentino fallecimiento de que fundó la entidad y fue su coordinador entre 2006 y 2010. «Tino Brugos fue un activista del que nos enorgullecemos y al que queremos expresar nuestro agradecimiento por su compromiso con la causa del colectivo LGTBI+ y por sus aportaciones para que, en Asturias, hayamos podido avanzar en derechos y en reconocimiento social. Queremos, ante su irreparable pérdida, mantener su legado y su lucha por un mundo más justo y sin discriminaciones».
Como queda dicho, primero fue el COSAL, no solo en Asturias, sino en la coordinación a nivel nacional. Después, Xega. Y en su última etapa laboral, Tino Brugos fue una de las caras visibles del sindicato docente Suatea. Llegó desde las bases a la Junta de Personal Docente junto a Emma Rodríguez, una de las históricas del sindicato y amiga de Brugos desde hace más de 40 años, que se confiesa «desolada». Jorge Espina, de CC OO, ocupaba la presidencia de la Junta cuando Brugos se sentó en ella. Aunque con posiciones sindicales distantes, y pese «a esa primera apariencia que podía parecer dura, era todo lo contrario. Siempre fue una persona trabajadora, sensible, con una ideología muy marcada pero no sectario, que sabía llegar a un punto de encuentro. La escuela pública pierde a un referente», lamenta Espina.
Ya jubilado mantuvo su compromiso político y sindical, los viajes relacionados con ello (como del Colombia), la publicación de artículos y la participación en cuantas campañas, charlas y encuentros podía. En los últimos tiempos su foco estaba centrado en la memoria democrática, que canalizaba en gran medida en su colaboración con La Comuna.
Ya jubilado, volvió a su Cantabria natal. Pero nunca se fue del todo de Asturias. Y hay muchísimas pruebas de ello... El año pasado participó en las jornadas de Memoria Histórica que organiza cada año el Grupo Eleuterio Quintanilla junto con la Fundación Municipal de Cultura de Gijón. Compartió mesa de debate con Jorge Espina.
En este mismo año había participado en una campaña a favor del pueblo kurdo que le había llevado a varias charlas y a reuniones en la Junta General del Principado. Y en mayo participó activamente en un pasacalles en Oviedo del Conceyu Abiertu por la Paz.
Su militancia continuaba en Cantabria. Y es allí donde ha dejado un último acto pendiente... Estaba previsto para el día 20 de noviembre, en la librería La Vorágine de Santander. Tino Brugos iba a ofrecer, junto con dos activistas, una charla sobre la situación de Colombia.
La Academia de la Llingua Asturiana también ha mostrado su pesar por la muerte de Brugos, «comprometido con la cultura y el idioma del país que lo acogió»