Las mejores notas de la EBAU: siete alumnos de Oviedo, tres de Gijón y uno de Luarca

Un 9,95 la nota más alta de la EBAU de junio de Asturias
Sofía Recuero, Manuel Iglesias y Lucía Álvarez. / PABLO LORENZANA

Un 9,95 la nota más alta de la EBAU de junio de Asturias

LAURA MAYORDOMO / EL COMERCIO

Un 9,95. Esa es la nota más alta registrada en los resultados de la EBAU de junio que la Universidad de Oviedo acaba de hacer públicos y que han superado el 91,45% de los estudiantes presentados. La cifra de aprobados ascendió a 91,31% entre las mujeres y a 91,64% entre los hombres.

Listado de las mejores notas de la EBAU

Cinco alumnos -tres chicos y dos chicas- han conseguido la mejor calificación en la fase de acceso. Todos ellos son de Oviedo, tres de institutos públicos y dos de centros concertados.

«Sabía que tendría una buena nota, pero no me imaginaba que sería de las mejores». Ginés Martínez, alumno del colegio San Ignacio de Oviedo reconoce que le sorprendió conocer que su nota de 9,95 puntos en la fase de acceso de la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU) le situaba en lo más alto de las calificaciones de este año. Otros cuatro jóvenes ovetenses: Lucía Álvarez, del colegio Santa Teresa de Jesús, Manuel Iglesias, del IES Aramo, Guillermo Mera, del IES Pando, y Sofía Recuero, del IES Doctor Fleming, se encuentran en la misma situación. Todos ellos han obtenido la máxima nota en la fase general de la EBAU. Una nota que se eleva hasta el 13,95, en los mejores de los casos, si se suman las calificaciones obtenidas en la fase de admisión, es decir, la de las asignaturas a las que se podían presentar para subir nota y garantizarse el acceso a determinadas carreras.

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Los cinco mejores en la fase de acceso dicen tener ya claro cuál será su futuro académico. Dos de ellos, las chicas, Lucía y Sofía, estudiarán Medicina en la Universidad de Oviedo. Otros dos, Guillermo y Manuel, se decantan por el doble grado de Física y Matemáticas que ofrece la institución académica asturiana. Solo Ginés está decidido a hacer las maletas y poner rumbo a Madrid para matricularse en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI) de la Universidad Pontificia de Comillas.

Todos ellos coinciden en que la clave del éxito es una buena organización. «El trabajo duro y saber planificarse es fundamental», apunta Guillermo Mera, alumno del IES Pando, que también recomienda marcarse unas metas «realistas».

La luarquina Julieta Anyul Hisi, con un 9,91 en la fase de acceso de la EBAU y un 13,71 sobre 14 puntos al sumar las calificaciones de la fase de admisión, confía en tener nota suficiente para entrar en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona para cursar Estudios internacionales. La Autónoma de Madrid sería la segunda opción, pero prefiere la universidad catalana porque allí el grado «se imparte íntegramente en inglés».

Tras ella, en el ranking de los mejores de la EBAU hay un quíntuple empate. Los gijoneses Belén Alonso, del IES Calderón de la Barca, Manuel Rato, de la Asunción, y Pablo Tuero, del Codema, y los ovetenses Juan Fernánez, del Auseva, e Isabel Tuero, del San Ignacio, pueden presumir de haber conseguido un 9,9 en la fase general. «No esperaba poco, pero tampoco tanta nota», reconoce Belén Alonso, decidida a estudiar el doble grado de Matemáticas y Física en Oviedo. Es la misma carrera en la que se quiere matricular Pablo Tuero, pero él tiene claro que lo hará en Madrid. «Si no entro, porque el año pasado la nota de corte fue de 13,66, haré Física o una ingeniería, pero también en Madrid». A la capital, y «con muchas ganas», se mudará también Manuel Rato, pero para cursar Relaciones internacionales en la Universidad Complutense tras terminar el Bachillerato con matrícula de honor en el colegio de la Asunción y finalizar el grado medio de violín en el Conservatorio de Gijón. La ovetense Isabel Tuero siempre quiso estudiar Medicina y el 13,7 que le da la suma de todos los exámenes de la EBAU le garantizan una plaza en la facultad del campus de El Cristo. «Me esforcé mucho por conseguirlo y estoy muy contenta del resultado», reconoce. En cambio, Juan Fernández, del colegio Auseva, aún tiene que superar un obstáculo más para alcanzar su meta: ingresar en la escuela naval militar de Marín, en Pontevedra. La próxima semana se someterá en Madrid a las pruebas físicas que determinarán si, al final, puede formarse durante cuatro años como Oficial de Infantería de Marina. Por nota sabe que una de las catorce plazas disponibles puede ser suya. Suma 13,6 puntos y el año pasado «la nota para entrar estaba en torno al doce». Solo le queda un último esfuerzo.

 

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