La Universidad de Oviedo concede su septuagesimo honoris causa al nefrólogo Carmine Zoccali

La Universidad de Oviedo concede su septuagesimo honoris causa al nefrólogo Carmine Zoccali
Carmine Zoccali esta mañana. / ÁLEX PIÑA

El italiano ha agradecido la distinción a la Universidad y a su «mejor colaboradora», su mujer, la doctora Francesca Mallamacci

Laura Mayordomo
LAURA MAYORDOMOGijón

El nefrólogo italiano Carmine Zoccali se ha convertido hoy en el septuagesimo Doctor Honoris Causa de la Universidad de Oviedo. El actual presidente de la Sociedad Europea de Nefrología Diálisis y Trasplante ha entrado a formar parte del claustro de la institución académica asturiana en una ceremonia celebrada esta mañana en el Paraninfo del edificio histórico en la que ha actuado como padrino el doctor Jorge Cannata, amigo y estrecho colaborador del profesor Zoccali. Precisamente Cannata ha remarcado los vínculos del nuevo honoris causa con la Universidad de Oviedo, más en concreto con el Departamento de Medicina, y con el Hospital Universitario Central de Asturias. Y, antes de acceder al Paraninfo, el rector, Santiago García Granda, ha expresado su confianza en que esa colaboración se mantenga en el futuro. «He conocido a muchos científicos con currículos similares al del profesor Zoccali en lo referente a lo científico y profesional, pero si a estos índices habituales de valoración académica añado otros criterios y valores humanos imprescindibles como la disponibilidad, la humildad, la transparencia, la coherencia y la generosidad, pocos científicos permanecerían en mi lista de posibles candidatos mientras que el profesor Zoccali se pondría a la cabeza», ha dicho que Cannata de su colega, al que le unen 37 años de amistad y trabajo en común.

Zoccali ha comenzado su intervención hablando en español. Lo ha hecho para agradecer la más alta distinción de la Universidad de Oviedo y para dar las gracias a su «mejor colaboradora», su mujer, la doctora Francesca Mallamacci. Tras repasar los hitos más importantes de su carrera profesional, empleando para ello ya su lengua materna, el italiano, ha concluido su intervención con un mensaje a la nueva generación de investigadores. «El futuro está lleno de promesas, pero los exitosos protagonistas de la investigación 'ómica' de las próximas décadas deberán tener un corazón y una mente fuertes para afrontar la gran complejidad que presenta la nueva investigación», ha dicho.