Las urgencias en el HUCA se disparan

Un paciente ingresado en uno de los boxes de observación del servicio de urgencias del HUCA. / ÁLEX PIÑA
Un paciente ingresado en uno de los boxes de observación del servicio de urgencias del HUCA. / ÁLEX PIÑA

La unidad mantiene cifras de récord tras un año en el que se observa una nueva tendencia: «Vemos casi el mismo volumen de casos en invierno que en verano», advierte Antuña | En 2018 el hospital atendió 112.688 casos, un 11% más que cuando abrió hace ya un lustro

LAURA FONSECA OVIEDO.

Más y más pacientes. Las urgencias atendidas en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) no dejan de aumentar. El servicio cerró 2018 con cifras de récord. Es la tendencia, al parecer difícil de contener, que se vive en el servicio de atención urgente desde hace ya algunos años, pero que se ha intensificado desde que el complejo sanitario estrenó modernas instalaciones en La Cadellada. El balance de actividad habla por sí solo: 112.688 personas (el equivalente al 10% de la población asturiana) pasaron por los boxes del HUCA a lo largo del pasado año. Es un 11% más (en concreto 11.222 pacientes más) que las consultas atendidas hace cinco años, cuando el mayor hospital de la región inició su actividad en junio de 2014 en su nueva ubicación.

Las 112.688 urgencias de 2018 pulverizan las 110.266 del año 2017, que de por sí ya eran históricas. La demanda no ha dejado de crecer desde 2014 y en opinión de los expertos, «irá a más». 309 pacientes son atendidos, de media, cada día en las urgencias del HUCA. Son estadísticamente doce enfermos a la hora, aunque, como precisa el director de la unidad, el doctor Luis Antuña, «ojalá los pacientes vinieran de forma escalonada, el problema es que es un servicio con muchas oscilaciones, con picos asistenciales importantes». Así, de lunes a domingo, las 24 horas del día, los 365 días al año.

Más información

Las urgencias del HUCA no solo no descansan -«aquí es raro tener un día medio tranquilo», señala Antuña-, sino que a tenor de lo que revelan los datos asistenciales «seguiremos creciendo». De momento, el director de la unidad de gestión clínica de Urgencias habla de un cambio de tendencia que llama la atención y que preocupa: «Ya casi no hay diferencia entre la demanda asistencial de invierno y verano, vemos casi la misma cifra de pacientes». Hasta hace algunos años, lo habitual era que en los meses de junio, julio y agosto el número de consultas bajara de forma considerable, «pero ya no es así». Y una vez más los datos son reveladores: en agosto del pasado año el HUCA atendió 9.527 casos urgentes, una cifra muy cercana a los 9.634 de diciembre. Entre junio y septiembre, «hemos atendido 2.500 pacientes más que el verano anterior», abunda Antuña.

¿Esto qué supone? En opinión de este especialista, que dirige el mayor servicio de urgencias de Asturias desde hace siete años, «la demanda tiende a ser igual a lo largo del año. Así, en invierno atendemos más gripes y enfermedades respiratorias y en verano, más lesiones y traumatismos vinculados a la práctica del deporte. Pero la tendencia es a igualarse hacia arriba».

A esta situación de incremento también contribuye «el alto grado de envejecimiento de la población. Los pacientes mayores demandan atención a lo largo de todo el año, da igual que sea invierno que verano», opina.

Más recursos en Primaria

Asimismo, que los centros de salud de Atención Primaria no cuenten con un mayor nivel resolutivo «por no disponer posiblemente de los recursos necesarios, tanto humanos como tecnológicos», hace que la balanza se incline más hacia las urgencias hospitalarias. Más en el caso del HUCA, cuyas nuevas instalaciones y equipamiento son una suerte de 'efecto llamada'. La alta tecnología que hay en La Cadellada, la mejor accesibilidad y el hecho de que las urgencias sigan siendo una forma de sortear las altas demoras de la sanidad pública, está formando una bola de nieve cada vez mayor. Las urgencias se han multiplicado de forma significativa y el ascenso no parece que vaya a detenerse a corto plazo.

«Vivimos en una sociedad donde demandamos soluciones inmediatas para todo y la salud no está exenta de ese fenómeno», indica Antuña. ¿Abusamos entonces de los servicios urgentes? «Un poco sí, pero no es algo nuevo, el Defensor del Pueblo ya alertaba del uso inapropiado de las urgencias en su informe de 1988», recuerda este facultativo, quien aboga además de la manida «educación sanitaria», por «repensar el modelo» y por «dotar de más recursos a la Primaria».

El caso es que no todo lo que llega al servicio de urgencias es clínicamente urgente. De hecho, de los 112.688 pacientes atendidos el pasado año, solo un 15,8% acabó siendo ingresado. Cerca de la mitad de los enfermos que pasaron por la Urgencias del HUCA en 2018 fueron calificados con el 'código verde', el correspondiente a casos que pueden esperar hasta 120 minutos para ser atendidos. Otro 39% fueron 'código amarillo', con una complejidad algo mayor y que deben recibir atención en, al menos, 60 minutos. Pero urgentes, realmente, urgentes, fueron un 12% de los casos, que son los calificados como 'códigos rojos' (0,39%) y 'naranjas' (11,86%). En el HUCA, la media de espera (tiempo desde que el enfermo da sus datos hasta que marcha con un diagnóstico) está en cuatro horas, plazo en el que logran ser vistos al menos el 52% de los que van a las urgencias de La Cadellada.