Luz verde a la reparación de «emergencia» del deteriorado viaducto de Somonte, en la 'Y'

El viaducto soporta el paso de 44.300 vehículos al día. / J. PETEIRO
El viaducto soporta el paso de 44.300 vehículos al día. / J. PETEIRO

El Consejo de Ministros aprueba una inyección de 2,9 millones para afianzar las pilas y evitar un colapso como el del puente de Génova

R. MUÑIZ GIJÓN.

El Consejo de Ministros aprobó en su reunión de ayer reconocer que la reparación del viaducto de Somonte, en la 'Y', es una obra de «emergencia» y la dejó dotada de 2,9 millones. El deterioro que acumulan las pilas ha sido largamente conocido por el Ministerio de Fomento, al punto de que en 2009 preparó un proyecto de rehabilitación, diseño que repitió en 2014, sin llegar a contratar la obra. El ejemplo de lo ocurrido este verano en Génova (Italia), cuando colapsó el puente Morandi causando 43 fallecidos, ha espoleado a la administración a dejar de aplazar el arreglo.

Los trabajos consistirán en una limpieza de la armadura que acumula óxido y corrosión en parte de las pilas, con la reposición del hormigón. Aprovechando la intervención también se pondrán al día los estribos, el tablero, las juntas de dilatación y las barandillas. Según las últimas estadísticas, el viaducto es utilizado cada día por 44.300 vehículos, de los que el 7,2% son camiones.

El estado del viaducto causó cierta alerta tras el accidente italiano. Según explicó Raúl Quijano, Premio Nacional de Ingeniería en 2013, pese a los desconchones la situación de la infraestructura «no es ruinosa y, por tanto, no es peligrosa». Eso sí, también recordó que este tipo de problemas irían a mayores si no se corregían.

Entre las causas de los mismos situó la presencia de la factoría de Arcelor. Antonio Navarro, doctor en Ingeniería de Caminos y profesor en la Escuela Politécnica de Mieres, apuntó también a la humedad, matizando que «se trata de un problema puramente superficial de corrosión de la armadura externa de la pila que, al estar cerca del mar, sufre ataque de cloruros».

La inquietud suscitada llevó a la vicesecretaria general del PSOE y portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, a anunciar que solicitaría los informes realizados por el ministerio sobre la situación. En todos los puentes de la red estatal se practica una inspección visual cada quince meses por parte del personal de mantenimiento. Luego, cada cinco años, un equipo más especializado hace un análisis profundo. En verano, para salir al paso de las críticas, el ministerio confirmó que los últimos análisis aseguraban que el puente «a nivel estructural presenta un coeficiente de seguridad aceptable y no se requiere de armado adicional para reponer las pérdidas por corrosión».

La reparación que ahora se lanzará amenaza con complicar el tráfico en la zona, toda vez que el movimiento de maquinaria coincidirá con la que el Principado está haciendo, a escasos metros, para levantar un viaducto que funcione como futuro acceso al polígono de la ZALIA.