«Pegaba unos berridos lamentables»

Imagen de Luis Bernardo, el veterinario que eutanasió al animal./
Imagen de Luis Bernardo, el veterinario que eutanasió al animal.

Un veterinario critica la insensibilidad de los protocolos tras ser amenazado con una denuncia por sacrificar a un animal herido | Luis Bernardo asegura que un técnico de Cantabria rechazó «darle el tiro de gracia porque era domingo y no había ningún cazador»

L. A. R.

«Lo único que sé es que aquel animal pegaba unos berridos lamentables, se arrastraba porque estaba inválido de las patas traseras y sangraba por la nariz». La escena era desalentadora. Un paraje idílico, en el entorno cántabro de las cuevas del Soplao, y numerosas personas presenciando cómo un corzo que había sido atropellado agonizaba «de una manera lamentable». Uno de los testigos del suceso contactó entonces con Luis Bernardo, un conocido veterinario de Llanes, que sin dudarlo partió de su domicilio, se desplazó setenta kilómetros y acudió en auxilio del animal. «Llamé al 112 y cuando llegué al lugar había un funcionario. Le pregunté que por qué no tomaba una decisión para quitarle el sufrimiento, pero me contestó que había dado aviso a la autoridad y que al ser domingo nadie respondía». Luis Bernardo, atónito por la respuesta, le insistió: «Llame a algún cazador, éste es un coto de caza y ese animal necesita un tiro de gracia». Pero la respuesta fue idéntica. Era domingo y no contestaba ningún cazador de manera que la solución que le dio el funcionario fue esperar al lunes.

La sorpresa fue mayúscula para Bernardo y también para el numeroso grupo de personas que contemplaba la escena. Algunos, incluso, siempre, según el relato del veterinario, empezaron a increpar al técnico porque se mostraba «chulesco y autoritario».

Fue entonces cuando Luis Bernardo se dirigió al funcionario y le indicó que iba a practicarle la eutanasia al animal para evitar que siguiera sufriendo de aquella manera. Cogió una inyección y, pese a ser consciente de que no estaba autorizado para hacerlo, cogió una vía del animal y le inoculó la sustancia mortal. Fue en ese momento cuando el operario se dirigió a Luis Bernardo y le espetó que le denunciaría por furtivismo y atentado contra la naturaleza y la fauna ibérica».

«Vamos a ver sé que se trata de una especie protegida, pero el animal berreaba de manera insufrible; yo creo que los protocolos están bien, pero hay que saltárselos si no son humanitarios».

El técnico, del que Luis Bernardo prefiere no dar más datos porque «conozco al gremio y no todos son iguales», insistió en su postura y le dijo que el cadáver del animal no podía quedarse tirado en una cuneta tras matarle con un químico puesto que podía dañar a otros animales y afirmó que le denunciaría por ello. «Pienso realmente que la ley tiene más criterios que el de este hombre, así que no temo nada», zanja Luis Bernardo a quien aún no le consta ninguna denuncia.

 

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