Los viajeros de Feve se rebelan tras sufrir diez días de cancelaciones masivas

Autobús que suple al tren de Feve entre Collanzo y Moreda. / J. M. P.
Autobús que suple al tren de Feve entre Collanzo y Moreda. / J. M. P.

La UCE pide una «intervención pública», Facua culpa a Fomento y Podemos dice que se discrimina a Asturias

R. MUÑIZGIJÓN.

Feve movía a unos 13.372 viajeros al día en 2013 y hoy, parando las mismas veces en los mismos sitios, capta menos de un tercio, 4.419. El promedio se ha calculado con los datos de enero a mayo de cada año, por lo que todavía no refleja las consecuencias de la última crisis que atraviesa la compañía. Ayer por décima jornada consecutiva la compañía se encontró con que no disponía de trenes suficientes para atender toda la programación que tiene en la región. De nuevo viajeros que habían consultado en la web oficial de la compañía los horarios acudieron a los apeaderos y estaciones para esperar por servicios que no se prestaron.

Esta vez la compañía reconoció en su canal de incidencias que entre Gijón y Avilés pondría una frecuencia cada hora (en vez de cada 30 minutos, como figura en su programación) y que «debido a motivos técnicos los trenes del trayecto Moreda-Collanzo se realizarán por carretera». En total ambas renuncias suponen unas 62 supresiones. Por la tarde un tren autopropulsado que circulaba entre Nava y Oviedo dejó de funcionar cerca de la primera estación, lo que dejó la vía sin servicio cerca de una hora. La paciencia de los viajeros se está colmando. El compromiso de puntualidad de Renfe, que reembolsa parte de los billetes, afecta únicamente a las líneas de largo recorrido, por lo que no existe compensación de ese tipo para quienes esperan en los apederos sin megafonía ni pantallas informativas que concreten a qué hora pasará el siguiente tren. Así las cosas, las organizaciones de consumidores movieron ficha ayer y Podemos elevó el tono de su protesta.

Dacio Alonso, presidente de la Unión de Consumidores (UCE) confirmó que la organización ultima una denuncia ante la Fiscalía. la situación «es ya insostenible y los usuarios ya sufren hasta vejación de sus derechos», clamó. Alonso es trabajador de la propia compañía y sostiene que la crisis actual es fruto de una larga cadena de «actos de temeridad y presunta prevaricación» sostenida a lo largo del tiempo y que benefician a las empresas de tranporte público que compiten en la carretera. «Las quejas recibidas son desbordantes», apuntó, al tiempo que reclamó una «intervención pública» de la compañía.

El colectivo Facua-Consumidores en Acción también se hizo eco de la situación, asegurando que en realidad las supresiones, con distinta intensidad, «se suceden desde hace meses».

El mes pasado, indicó, pasajeros de un tren se habrían quedado «más de una hora» parados en mitad del monte, entre Mieres y Ablaña. La asociación recordó la responsabilidad que tiene el Ministerio de Fomento en la materia, y le conminó a actuar. Ahora mismo «los usuarios se ven obligados a usar el transporte privado ante las altas temperaturas que se viven en los trenes de Feve y por no tener garantías de poder realizar su recorrido sin mayor incidencia», incidió.

Podemos lleva días haciéndose eco de la situación. Su secretario general, Daniel Ripa, se reunió ayer con el representante de CC OO en Renfe, Juan Carlos Lora, para analizar la deriva. El diputado autonómico subrayó que «en Madrid o Barcelona no se consentiría» esta cadena de cancelaciones, lo que probaría la «discriminación» que sufre el Principado.

«Hay averías normales de trenes que son muy antiguos, de los años 60, para los que no hay piezas de repuesto y una falta de mantenimiento que lleva a no arreglar ni siquiera el aire acondicionado cuando va a venir el verano», detalló Ripa. «Es inadminisble», valoró. La formación reclama al Principado que presione al ministerio para que active las inversiones necesarias para superar la situación.

«El gran problema no está en Asturias, los gestores hacen lo que pueden para que esto salga bien; el problema está en Madrid, en el ministerio que no está escuchando las necesidades reales en cuanto a las cercanías», indicó Juan Carlos Lora. «Al final esto es preguntarse si queremos de verdad o no ferrocarril», resumió.