Volver a la tierra del abuelo para estudiar 70 años después

Volver a la tierra del abuelo para estudiar 70 años después

Armando Naredo emigró a Buenos Aires en 1948; su nieta Mariana regresó becada para hacer un máster de Turismo | Esta joven bonaerense ha sido la única beneficiaria de un programa regional para descendientes de asturianos

O. ESTEBANGIJÓN.

El barco partió el 20 de noviembre de 1948 del puerto de Barcelona. A bordo del 'Cabo de Buena Esperanza', Armando Maximino Naredo Pérez, un joven de Cuinya, parroquia de Valdebárcena, en Villaviciosa. Tenía solo 18 años y la vida le esperaba en Buenos Aires, donde le siguieron después sus dos hermanos varones. Las dos mujeres de la familia se quedaron en Asturias. La historia de los Naredo Pérez es una de tantas en Asturias, historia de emigración, de sacrificios, de vidas nuevas. Historias de regresos, a veces. O de despedidas definitivas, otras. Y esta es la historia de un viaje familiar de ida y vuelta que ha durado 70 años. Una historia que, por sus circunstancias, ha resultado ser única.

Porque aquel trayecto de Armando lo ha deshecho ahora Mariana, una de sus nietas. Bonaerense, 31 años, pero asturiana al fin y al cabo. Traductora de inglés allá, con la mente siempre puesta en conocer mejor la «tierrina» de la que siempre habló el abuelo ya fallecido, donde viven las tías y los primos con los que nunca perdieron el contacto. Y el Principado le dio la oportunidad a través de la iniciativa 'Estudiar en Asturias', un programa de becas dirigido a descendientes de asturianos residentes en América Latina a los que se ofrecía sufragar parcialmente los gastos para estudiar un máster en la Universidad de Oviedo.

El programa se puso en marcha hace dos años, pero los posibles interesados han tenido, al parecer, bastantes dificultades para lograr toda la documentación necesaria en tiempo y forma. Por lo tanto, y sin pretenderlo, la historia de Armando Naredo y su nieta Mariana Noemí Santos Naredo es única porque ella se ha convertido en la única beneficiaria de 'Estudiar en Asturias', confirma Enrique Loredo, director del Máster Universitario en Dirección y Planificación del Turismo, una formación que por otro lado sí ha recibido a muchos alumnos extranjeros desde 2006 (de Rusia, Francia, Italia, Georgia, México, El Salvador, Ecuador, China...).

Programa sin fondos

El programa no se ha convocado para el próximo curso, pues la partida que se destinaba a estas becas se ha reasignado a cubrir situaciones de extrema necesidad de descendientes de asturianos en Venezuela. Enrique Loredo confía en que el futuro se ponga en marcha de nuevo «esta ayuda formativa a las nuevas generaciones de asturianos del otro lado del Atlántico». Una ayuda a la que Mariana está muy agradecida «por la oportunidad que me dieron».

La nieta de Armando llegó a España el 18 de septiembre del año pasado. 70 años después de que el abuelo comenzara a trabajar allá con el carro de lechero, precisamente con el amigo que le había animado a emigrar a la ciudad de Buenos Aires. Después se hizo confitero y llegó a regentar su propio negocio junto a sus hermanos. En ese tiempo conoció a María Teresa Gudiña Rodríguez, otra emigrante, ella gallega. Armando pudo regresar a Asturias dos veces. Primero, en 1968. La última, en 1999, gracias también a la subvención del Principado.

Mariana perdió a su abuelo en 2009, pero la herencia estaba clara: «Siempre nos inculcó el amor por la tierrina, su cultura, sus recuerdos. Crecimos queriendo tanto a Asturias». En el año 2017 vino de visita y comprobó cómo de fuerte era el nexo de unión con la parte de la familia que nunca emigró. Aquellas vacaciones supieron a poco. Y la beca del Principado obró el milagro. Amante de la historia, gracias a su madre arquitecta, vio la oportunidad de unir todas sus pasiones, y lo ha hecho en el trabajo fin de máster, que ha dedicado a la 'Puesta en valor de las dimensiones de la cultura nacional a través de la experiencia turística', con Cristina López Duarte y Francisco García Pérez ejerciendo como tutores.

El 19 de agosto vuela de nuevo a Buenos Aires. En este año, en el que ha vivido en Oviedo, ha tenido tiempo de estar con la familia, recorrer Asturias, visitar Fitur y compartir mucho tiempo con la «gente linda» del máster, ocho personas de varias nacionalidades. Deja todo lo que tanto le ha gustado, «la naturaleza, la gente, la comida...». Pero la idea de Mariana es volver a Asturias. Y, esta vez, quedarse para siempre.