1919, una oportunidad perdida

Morillas, durante la ponencia que impartió ayer en el chalé de La Granda. / OMAR ANTUÑA
Morillas, durante la ponencia que impartió ayer en el chalé de La Granda. / OMAR ANTUÑA

Morillas afirma en La Granda que la inestabilidad política impidió la recuperación

J. F. G.AVILÉS.

Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad CEU San Pablo, Javier Morillas estableció ciertas similitudes entre la situación económica de la España de 1919 y la actual en la conferencia que ayer abrió la jornada de clausura del ciclo que dedican los Cursos de La Granda a analizar las profundas consecuencias sociales, políticas y económicas ocasionadas por la I Guerra Mundial (1914-18), el primer conflicto bélico de escala global de la historia y el más devastador conocido hasta entonces.

La guerra «activó en España muchos sectores productivos, como el del carbón, el acero o el naval, y la balanza comercial era positiva. El problema era la inestabilidad política. A lo largo de 1919 tuvimos tres presidentes de gobierno, y el presupuesto se había prorrogado», dijo durante su intervención. Otro factor a tener en cuenta «fueron las huelgas. Las noticias que llegaban sobre lo que sucedía en Rusia tras la Revolución de Octubre de 1917 eran contradictorias y los bolcheviques enviaron agentes para fomentar el desorden social».

Los años posteriores a la conclusión de la Primera Guerra Mundial constituyeron «una oportunidad pérdida de recuperar el retraso acumulado durante la primera mitad del siglo XIX, ocasionado por la invasión napoleónica. Resultó devastadora. Los franceses trataron de llevarse el ganado, y en su política de tierra quemada destruyeron fábricas y cultivos. Hasta se llevaron la Inmaculada de Murillo». A partir de 1850, «cuando comenzaron a llegar los exiliados de Inglaterra, muchos de ellos asturianos, se inició una tímida recuperación, y la imparcialidad en la Primera Guerra Mundial, con una posición equidistante entre los bloques beligerantes, abrió un camino que no se aprovechó debido a la inestabilidad política. Al final caímos en una guerra civil».

Morillas también se refirió a la situación económica actual. «El ciclo no va mal. Crecemos a un ritmo superior al de la eurozona, se crea empleo y la afiliación a la Seguridad Social está en cotas máximas». Con todo, advierte de una ralentización. El crecimiento ya no es tan intenso, la creación de empleo también está perdiendo fuerza y el panorama internacional no ayuda. La guerra de divisas puede restar por el lado de las exportaciones. Lo que no salva es que nos estamos financiando a unos intereses mínimos, y lo negativo la inestabilidad política. Aún no hemos conseguido construir un sistema institucional con los resortes constitucionales necesarios para garantizar que un presidente electo sea finalmente investido presidente de facto», concluyó Javier Morillas.