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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Avilés

AVILES
Un corte eléctrico paraliza Arcelor y crea alarma en el entorno de las baterías de cok

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Una nueva avería en el suministro eléctrico, en este caso en todas las instalaciones de ArcelorMittal, obligó ayer a las baterías de cok a quemar el gas rico que utilizan en la producción como medida de prevención de una posible explosión. Este hecho volvió a levantar la alarma vecinal y provocó la intervención de las fuerzas de seguridad y los servicios de medio ambiente del Ayuntamiento y del Principado. Durante cuarenta y cinco minutos una cortina de humo cubrió completamente las instalaciones y las parroquias de Valliniello y Llaranes.
La situación fue similar a la que se vivió el pasado 19 de noviembre en Baterías, cuando también se había producido un corte en el suministro eléctrico y se puso en marcha de forma automática la misma medida de prevención. En aquel momento los problemas se habían iniciado con el incendio de un transformador de la compañía Hidroeléctrica del Cantábrico en Carrio, en el concejo de Carreño. Ayer, el problema tuvo un mayor alcance, ya que el suministro se vió interrumpido por un problema surgido mientras se realizaban obras de mantenimiento en la entrada general de energía en la factoría de Gijón. El corte, por tanto, afectó a todas las instalaciones de la factoría siderúrgica, tanto las gijonesas como las avilesinas.
Según explicaron fuentes de la empresa, este problema se produjo a la una de la tarde y automáticamente se puso en marcha los sistemas que tiene la empresa para el suministro de energía de forma independiente, con lo que en cinco minutos se recuperó el fluido eléctrico.
No obstante, el proceso para «rearmar», volver a recuperar la actividad, de los distintos departamentos de producción de la fábrica fue diferente en cada uno de ellos. Así, en el caso de Baterías de Cok, el encendido de los quemadores del gas excedente de la factoría se produjo de forma inmediata y se mantuvo durante cuarenta y cinco minutos. A partir de ese momento, según las mismas fuentes, el trabajo se reanudó en la factoría con normalidad. Eran ya las dos de la tarde y había pasado una hora desde que se cortó el suministro eléctrico.
Sólo molestias
El efecto más visible de la avería de ayer fue el encendido de los mecheros de las baterías para quemar los gases, lo que provocó la intensa humareda que sufrieron especialmente los vecinos de Llaranes. No obstante, fuentes de la compañía mantienen que esa situación es «puntual y controlada». Además, han aclarado que la avería no supone ningún problema medioambiental, precisamente porque el encendido de los mecheros evita la emisión directa de gases a la atmósfera, al quemarlos. Como sucedió hace siete meses, ArcelorMittal insistió ayer en que, «aunque el humo es muy desagradable», no es tóxico para las personas.
El corte en el suministro eléctrico que se vivió el pasado mes de noviembre y que obligó también a la siderúrgica a encender sus quemadores fue seguido posteriormente por el vertido más grave que ha vivido la ría de Avilés. Aunque nunca se relacionó directamente causa efecto, ya que la empresa ha mantenido ante la Consejería de Medio Ambiente que el vertido no provenía de sus instalaciones a pesar de que los técnicos del Principado encontraron restos similares a los vertidos en sus colectores, lo cierto es que después del corte de luz del 19 de noviembre, el día 20 aparecieron en la ría grandes manchas de galipote que se fueron extendiendo y que afectaron a las playas de la margen derecha y a la flora y fauna de la zona.
Investigación
A partir de ese momento los vertidos fueron sucediéndose con menor intensidad en los días siguientes. Tras la investigación de los primeros restos aparecidos, la Consejería de Medio Ambiente impuso a ArcelorMittal una multa de 327.000 euros, recurrida por la empresa.
La resolución del Principado del expediente abierto tras la aparición del primer vertido consideraba que los hechos probados constituían una infracción administrativa de la Ley de Costas calificada como «grave». En este sentido, la sanción imponía el pago de 200.337 euros en concepto de multa, 28.747 como indemnización por daños y perjuicios y 98.156 por los costes de la limpieza del pedrero y el arenal de Zeluán de las toneladas de hidrocarburo vertidas.
Varios hechos fueron tenidos en cuenta por la Consejería a la hora de decidir la cuantía de la sanción. Uno de las más importantes fue la recuperación ambiental de la ría.
La empresa ha confirmado al Ayuntamiento y a Medio Ambiente que realizará el máximo esfuerzo para que la actividad de Baterías de Cok vuelva a la normalidad sin más consecuencias para el entorno.

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