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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Avilés

AVILES

El veterano actor egipcio protagonizó ayer un encuentro en el que habló de sutrayectoria vital y en el que brilló con luz propia su gran sentido del humor

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Avilés se rinde al mito de Omar Sharif
Omar Sharif, en el momento de entrar en los Cines Marta, entre los aplausos de un público de todas las edades. / MARIETA
Tiene setenta y siete años, pero su fama de galán y su encanto personal mantienen intacto un espíritu igual de joven que cuando protagonizó 'Doctor Zhivago', en 1962. Y además goza de un sentido del humor a prueba de bombas. El actor Omar Sharif se ganó ayer los aplausos, las risas y la simpatía del público avilesino que asistió al encuentro organizado por el Centro Niemeyer. La sala principal de los Cines Marta registró un lleno absoluto en el que no había distinción de edad o sexo, demostrando que el actor es un mito del cine que ha superado famas efímeras. Y lleva esa condición sin ínfulas, como sin darse importancia, lo que quizá explique esa humanidad y sencillez que mostró en todo momento. La expectación en la calle era grande, ya que el trayecto desde el Hotel Palacio de Ferrera a los Cines estaba abarrotado de personas de todas las edades que querían fotografiarse con el actor, pedirle un autógrafo o simplemente estrecharle la mano. La llegada a la sala donde se realizó el encuentro estuvo marcada por los aplausos, y antes de que Sharif hubiese cruzado el umbral, pudo verse un extracto de sus actuaciones más famosas. Imágenes de la citada 'Doctor Zhivago' o 'Lawrence de Arabia', intercaladas entre escenas de su más reciente 'El señor Ibrahim y las flores del Corán' sirvieron de preludio al evento, que fue presentado por Ramón Blecua, diplomático y consejero de la Embajada de España en El Cairo. No pudo estar presente el escritor y ex ministro de Cultura César Antonio Molina, que iba a ejercer el papel de maestro de ceremonias. Una votación ineludible en el Congreso de los Diputados motivó su ausencia, cubierta por Blecua y por la actriz Farah Hamed, protagonista de 'Retorno a Hansala'.
El encuentro duró poco más de media hora, ya que tras la charla se estrenaba en España la última película de Sharif, la producción italiana '¡Disparadme!'. En esos treinta minutos, el eterno galán desplegó su sentido del humor a la hora de relatar su vida. Como los recuerdos sobre su madre, que murió en Madrid hace once años y que motiva que el actor se emocione «cada vez que hablo español, por los recuerdos que me trae de aquella mujer, la más importante de mi vida».
Fue la única concesión a sentimientos dolorosos, porque Sharif aseguró que «no he sufrido en mi vida, y he tenido mucha suerte porque empecé a protagonizar cine muy joven, con ventiún años». Y confesó, medio en broma, medio en serio, que «Dios me ha ayudado cuando me faltaba muy poco para no tener nada». La ayuda divina vino en forma de trabajo, aunque algunas películas con las que se fue ganando la vida, según el propio actor puso de manifiesto, no sean de su agrado pasados los años. De todas formas, el hombre que dio vida al Príncipe Alí en 'Lawrence de Arabia' quiso hablar más de su vida personal que de sus películas, destacando una infancia feliz, y volviendo a la figura de una madre que le corregía «con un extraño movimiento de pantufla», haciendo gestos alusivos a las reprimendas y desatando las risas del público. O su estancia en un internado inglés, «ya que la mejor forma para que un niño adelgace es mandarlo a un país como Inglaterra, donde se come fatal».
Preguntado por los consejos que podría dar a los jóvenes que empiezan en el cine, el actor aseguró, de nuevo con humor, que «es mejor que se dediquen a otra cosa» ya que «esperar la fama hace muchas veces que uno se quede quieto y no haga nada». Más en serio, aseveró que «hace falta trabajar duro y tener suerte». Y sobre su futuro en la gran pantalla, el actor egipcio cree que «ahora hago mejor los papeles de viejo. Estoy ya muy mayor, sobre todo para el amor, ya me entienden ¿no?»
Las risas y un apagón marcaron el final de la charla, entre los aplausos del público.

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