Peligro en la playa de San Juan

Una de las señalas que advierten del peligro de bañarse en la zona pese al buen estado del mar. /
Una de las señalas que advierten del peligro de bañarse en la zona pese al buen estado del mar.

Salvamento instala dos señales de precaución para advertir de la presencia de una 'alfombra' de escombros cubierta por la marea

J. F. GALÁN SAN JUAN.

La tradicional zona de baños de la playa de San Juan ya no es segura. No se debe a que hayan cambiado las corrientes ni nada parecido, sino a la 'alfombra' de escombros que oculta bajo el mar se extiende justo en ese lugar. Dos carteles que advierten del peligro han sustituido a las banderolas que utiliza Salvamento para acotar las zonas habilitadas para el baño. '¡Precaución, rocas'!, destaca sobre un fondo amarillo. Ayer, con el mar tendido y bandera verde, el baño era libre, así que no hubo mayores complicaciones, salvo tomar la precaución de no adentrarse en el agua por la zona delimitada por los carteles.

La situación podría cambiar cuando el mar se levante. Entonces los socorristas se verán obligados a buscar una alternativa al lugar donde siempre han acotado la zona de baños cuando ondea la bandera la amarilla, justo enfrente del puesto de Salvamento, al abrigo del espigón.

Las rocas, de gran tamaño, los restos de ladrillo y los trozos de hormigón se extienden a la altura de media marea, y cuando el agua los cubre adentrarse resulta complicado y muy peligroso si, al contrario que ayer, el mar se levanta. Entonces la posibilidad de verse arrastrado por una ola y golpearse contra los escombros es evidente.

Todo indica a que son los restos del gran boquete que abrió el mar en la base del espigón el pasado invierno. Quedaron extendidos por la playa y como nadie los recogió siguen allí. En realidad hay muchos más de los que se ven. Están bajo la fina capa de arena que ha recuperado la playa en los últimos meses, un lento proceso que podría revertirse en cualquier momento, si bien lo habitual en esta época del año es que continúe recuperando arena o que al menos se mantenga como está.

No es el único problema que tienen que sortear los asiduos al San Juan, cada vez más concurrida al ser la parte de la playa con más arena y prácticamente la única que no se llena de agua cuando las mareas son altas. También hay bastante piedra a lo largo de la franja de arena seca más próxima al espigón, y la arena cubre las pasarelas de acceso, completamente enterradas en su tramo final. Y lo que es peor, también ha sepultado el camino situado junto al espigón, el único accesible para un vehículo de emergencias.

La presencia de rocas no es exclusiva de San Juan. Las hay en muchas otras partes de la playa, y afloran un día en un parte y al siguiente en otra. En su mayoría son restos de las distintas escolleras que se han construido en los últimos tiempos. Buena parte del material sobrante se enterró allí, y la pérdida de arena lo ha vuelto a sacar a la luz. Las más recientes solo llevan unas semanas, a raíz de las recién terminadas obras para reparar los desperfectos ocasionados por los temporales de invierno. Recogerlas no es competencia del Ayuntamiento, sino del Ministerio de Medio Ambiente, que fue quien hizo las obras.