«Pasamos de proteger la salud del trabajador, a cumplir la ley para que no multen a la empresa»

Manuel Vigil Rubio, en las oficinas de LA VOZ DE AVILÉS, durante la entrevista. /
Manuel Vigil Rubio, en las oficinas de LA VOZ DE AVILÉS, durante la entrevista.

Manuel Vigil Rubio Presidente de la Sociedad Asturiana de Medicina del Trabajo

AINHOA PALACIO AVILÉS.

El presidente de la Sociedad Asturiana de Medicina y Seguridad del Trabajo, el médico avilesino Manuel Vigil Rubio, hace un repaso de la actualidad en cuanto a las enfermedades laborales, la prevención y los protocolos de actuación.

Ha seguido de cerca las obras de urbanización de Las Meanas, ¿cómo ha visto la protección de la salud de los trabajadores?

Se controla más la seguridad laboral, es muy fácil poner unas vallas y unas redes para que no haya un accidente, pero luego no se vigila igual la salud. Aquí hubo una serie de trabajadores volviéndose sordos, neumocomióticos porque trabajaban sin mascarilla tragando polvo y quedándose a lo mejor sin un ojo porque iban sin gafas de protección.

Esta falta de seguridad, y de control, ¿es habitual?

Creo que en todas partes. Antes, por ser presidente de la Sociedad Española, daba muchas charlas y he enseñado muchas fotografías tomadas sobre la marcha con este tipo de situaciones. De gente que suele pertenecer a subcontratas y muchas veces extranjeros, que están trabajando con los martillos neumáticos, aguantando ruidos descomunales y tragando polvo.

¿Diría que es cada vez más habitual esta situación, que hay una mayor despreocupación?

Hemos pasado de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, cuando había muchos servicios médicos propios o mancomunados de las empresas, a la actualidad, cuando estos servicios son ajenos. Lo que buscan los empresarios es la aptitud para trabajar y para no 'pillarse los dedos'. Se ha pasado de una cuestión cualitativa en la que se vigilaba la salud del trabajador a una cuestión en la que se vigila la salud del empresario, que no le multen porque tiene sobre la mesa la autorización de un médico.

¿Por qué cree que no se tiene tanto en cuenta la salud del trabajador, para ahorrar costes?

Es una explicación que no tengo. Antes se dedicaba un día para el trabajador en el reconocimiento médico y se le hacían más pruebas si eran necesarias. Ese día, una vez al año, se estudiaba la salud del trabajador en relación con su trabajo. Pero ahora se separa el tema laboral de la salud, y eso es indivisible. A eso se une los precios absolutamente tirados de esos reconocimientos, no a 30 euros como estaba, que ya era una cifra absolutamente fuera de lugar, sino que en algunos sitios se hacen por 14 euros. Hemos pasado de proteger la salud del trabajador a cumplir con la ley para que no multen a la empresa, es la triste realidad.

¿Por qué se han externalizado los servicios de salud laboral?

Porque se bajan los costes y se decide contratar con un servicio ajeno, lo que supone un problema menos. Hasta que no pongan unos precios mínimos dignos para hacer ese reconocimiento no se podrán hacer las cosas bien.

¿Sólo se tiene en cuenta la salud laboral en los empleos más físicos?

Actualmente la mayor parte de los riesgos son psicosomáticos, pero es algo tan delicado que, en el momento en el que se aborde, los empresarios se pondrán a temblar. No hablamos de mobbing, cuando hay acoso en el trabajo, sino de casos en los que una persona ya no puede soportar la presión de su ambiente laboral. En el momento en el que esta cuestión entre dentro de la enfermedad ligada al trabajo puede suponer un verdadero problema para los empresarios. Hay personas que tienen una depresión brutal por el trabajo que tienen y es necesario saber que hay depresiones que pueden acabar en suicidio, y el índice es muy alto.

¿Por qué no están incluidas estas cuestiones psicosomáticas?

Quizá porque sería inasumible. Una baja por una depresión por el puesto de trabajo puede durar un año, e incluso dos, son cosas que exceden del planteamiento laboral en este momento. No sólo pasa aquí. Además, como es algo intangible, es más complicado. Casi cualquiera puede decir que está deprimido, pero no quiere decir que sea real. Una depresión, como digo, es algo muy serio. En Europa se están haciendo kits antisuicidio precisamente por si hay una bajada de parámetros hormonales en una persona y cae en el desánimo, apatía y suicidio. Algunas empresas intentan atajarlo haciendo predicción y la medicina preventiva está pasando a medicina predictiva.

¿Qué es lo que más preocupa a los profesionales?

Que el médico termina haciendo reconocimientos casi al peso. Y a veces tienes que mirar para otro lado, porque puedes provocar un problema a la empresa y al trabajador. Estamos en una situación absolutamente de línea roja.

Las empresas siempre tienen decálogos sobre la salud laboral. ¿Por qué no se cumplen?

Lo primero que se hace son planes de actuación y se dice que la salud es lo primero. Una vez se ha firmado con todos los representantes sociales empiezan los maquillajes, lo que es un accidente no pasa como tal... Ahora puedo decir que esas declaraciones son papel mojado.

¿Son los propios trabajadores los que no tienen en cuenta las recomendaciones?

Al ver que es una cosa rutinaria y sistematizada no le da importancia. Y la tiene, porque, por ejemplo, si hay una pérdida de audición por estar en un sitio con mucho ruido, es debido a su puesto de trabajo. Además creo que no se le da importancia a la sordera, y desde el punto de vista social es más trágica una sordera sobrevenida que una ceguera. Esa persona queda aislada de la sociedad, y una persona que se queda sorda por su trabajo se lleva esa triste maleta a la jubilación.

¿Cómo se puede mejorar?

El vicepresidente de General Motors decía que no hay una ley que no sea papel mojado si no hay un dinero, que suele ser el 10% de lo que ha costado, para que se cumpla. El que la hace la tiene que pagar, no sólo por la salud de trabajador. Todo tiene que estar inspeccionado antes de que pase algo.

¿Se ven más casos de personas que no pueden con su trabajo?

Sí, y es un problema muy importante. El problema de la psiquiatría es que hay distintas escuelas y se dice que lo mejor es que siga trabajando con pastillas y eso claro que afecta al trabajo. Decía un especialista argentino que hasta que los trabajadores no vuelvan a cantar en el trabajo no será que hay un bienestar social, y eso ha desaparecido.

¿Asumen más riesgos los trabajadores para conservar su puesto?

Desde luego, y lo dicen, que su prioridad es conservar el trabajo, porque si el empresario ve problemas le dice que hay una lista de gente detrás. Esto va muy en relación con la crisis. Muchos trabajadores, especialmente extranjeros, dicen que no tienen nada, pero al explorarles ves cosas. Es muy trágico que el médico sea un juez que diga que se quedan sin trabajo.

¿Y cómo están las cosas en el Principado?

Evidentemente no está todo mal. Se hace especial hincapié en los trastornos muscoesqueléticos porque hay maquinaria y no tiene que cargar el trabajador con eso, por ejemplo, pero falta mucho y hay que poner mucho dinero para que eso se pueda cumplir. Es verdad que hay directivos de las empresas que se lo toman en serio y que no quieren que nadie sufra en su trabajo.

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