«La autoridad debe prohibir prácticas como el 'balconing' o lo de Magaluf»

Jesús Bernal del Castillo, ayer, en Salinas./
Jesús Bernal del Castillo, ayer, en Salinas.

Jesús Bernal del Castillo. Profesor de Derecho Penal en la Universidad de Oviedo

CRISTINA DEL RÍOAvilés

Jesús Bernal del Castillo, profesor titular de Derecho Penal en la Universidad de Oviedo, se preguntó ayer en qué medida pueden el derecho y la autoridad entrometerse tanto en las formas de diversión elegidas mayoritariamente por los jóvenes españoles como en la difusión de mensajes ofensivos o de dudoso gusto a través de las redes sociales. Lo hizo en la charla 'Diversión y nuevas tecnologías', perteneciente a la segunda jornada del Ágora de Foro, que estos días se celebra en en el IES de Salinas.

-¿Por qué se plantea la posibilidad de que un gobierno regule los medios de diversión de la juventud?

-Porque en España se da un fenómeno muy curioso, que no se da en ningún otro país: el botellón.

-La 'cultura del alcohol' funciona en muchísimos países. ¿No es un problema global?

-Sí . Lo que es propio de España es el consumo como elemento de diversión, de agrupación social. En otros países es más grave porque el consumo de alcohol es adictivo. Es una droga mucho más peligrosa porque se consume en privado, en cantidades más fuertes. No es un uso socialmente compartido, por eso hay muchos más adictos al alcohol fuera que dentro de España.

-¿Se puede actuar contra este tipo de ocio y evitar polémicas como la de Magaluf?

-La autoridad pública correspondiente debe prohibir aquello que se compruebe que es un riesgo para la salud o para la dignidad de las personas. Prácticas como el 'balconing' o la venta de imágenes pornográficas. Si se comprueba que hay hecho delicitivo se puede, lógicamente, parar esa actividad. Pero desde un punto de vista social, también hay que hacer una labor de concienciación. Los posibles beneficios económicos no justifican que se haga la vista gorda a esas actividades.

-En Asturias se tramita una Ley de Drogas que ha despertado las críticas de los lagareros.

-Esta ley no prohíbe el consumo de bebidas alcóholicas sino que restringe su consumo para evitar futuros daños. Me parece muy positivo la prohibición de vender bebidas alcohólicas a menores de 16 años. No creo que esta medida perjudique a la industria asturiana porque en ningún caso la ley prohíbe su consumo. Es más, me parecería una contradicción prohibir una bebida alcohólica que en sí misma, dentro de un uso moderado o razonable, no es perjudicial, sino sana y positiva, que forma parte de la cultura.

-En Gijón optaron por las identificaciones para prohibir el botellón en Cimadevilla. ¿Es la vía?

-La intervención antes y durante del botellón es una de las vías: el diálogo con las personas, convencerlas de que se vayan, la identificación... Efectivamente, se pueden establecer sanciones a personas que practican el botellón en lugares públicos y son medidas disuasorias que me parecen correctas y proporcionales.

-¿Un gobierno debe dar alternativas aparte de restringir este consumo?

-No está obligado. Son iniciativas que deberían corresponder a los propios jóvenes y, sobre todo, a la comunidad. El problema es que la comunidad muchas veces lo único que pide es que se le quite el problema de encima pero sin plantearse o involucrarse en su solución. Lo que sí tienen que hacer los poderes públicos es posibilitar que surjan nuevas alternativas. Aquí, en Asturias, durante muchos años tanto en Oviedo, como en Gijón y Avilés ha habido iniciativas privadas, en colaboración con las públicas, como 'Abierto hasta el Amanecer' o 'La noche es tuya', que han tenido mucho éxito.

-Respecto a la libertad de expresión en internet, la segunda parte de su charla, ¿dónde se ponen los límites?

-Se debe prohibir solo aquello que supone una lesión de derechos de terceras personas y eso está bastante claro en la ley. El resto se debe procurar por la vía de la educación y del interés tanto del aparato público como de los propios usuarios. Limitar poco y educar más. No se puede controlar a priori el uso de las redes pero sí su uso. Y ahí sí se puede establecer límites y también, que serán siempre los menos casos, perseguir un hecho concreto.

-¿Es viable en el maremágnum de contenido en redes sociales?

-Es inviable, por eso se deben perseguir solo aquellas conductas que vulneren muy claramente el ordenamiento jurídico.