«Solo se puede hacer algo contra una especie invasora en la fase inicial»

Carlos Nores Quesada, en una conferencia celebrada el año pasado./
Carlos Nores Quesada, en una conferencia celebrada el año pasado.

Carlos Nores Quesada, profesor de Zoología en la Universidad de Oviedo | El experto explicará el lunes el proceso de invasión que protagonizó la garduña en la Península Ibérica en el Aula de Cultura de LA VOZ

CRISTINA DEL RÍOAvilés

Carlos Nores Quesada, biólogo y profesor de Zoología en la Universidad de Oviedo, advierte de la importancia de aprender los ejemplos de la historia natural para poder poner coto a las amenazas de hoy en día. El próximo lunes, día 26, abordará la posible condición invasora de la garduña en una charla organizada por el Aula de Cultura de LA VOZ en colaboración con Mavea, que tendrá lugar en el Centro de Servicios Universitarios, a las 20.15 horas.

-¿Es la garduña una especie invasora?

-La garduña llegó a la Península Ibérica en el Holoceno, con los primeros pobladores neolíticos. Ignoramos si la trajeron con ellos o si vino asociada a ellos, que es lo más razonable porque los pueblos de cultura neolítica fueron los primeros que practicaron la deforestación y los que introdujeron tanto la agricultura como la ganadería. Y la garduña se adapta mejor a las zonas deforestadas que la marta, que es la especie que había aquí.

-¿Cuál fue la consecuencia de la introducción de la garduña en la Península?

-La marta desapareció de casi toda la Penísula Ibérica mediterránea y su presencia quedó limitada a la zona de influencia atlántica y pirenaica. Sin embargo ha ocurrido una cosa curiosa: en el siglo XX, las dos especies tenían la misma abundancia. A partir del año 2000 empezó a abundar más la marta. Suponemos que fue debido al incremento de la superficie forestal como consecuencia del abandono del campo y la mejora de su hábitat natural.

-¿Por qué se dice entonces que puede haber sido especie invasora?

-Porque entró como consecuencia del transporte humano, aunque su entrada fuera involuntaria. Y su presencia provocó la desapariciónde la marta.

-¿Se debería hacer algo cuando ocurre un fenómeno de este tipo o hay que dejar que la naturaleza siga su ciclo?

-Los esfuerzos de conservación de la naturaleza no deben enfocarse a abrir nuevos frentes sino a resolver los problemas más acuciantes.

-Que ahora mismo son...

-Evitar que desaparezca el urogallo, la recuperación del oso pardo y evitar que entren nuevas especies invasoras porque lo que está claro es que solo se puede hacer algo cuando se detecta en la fase inicial, no cuando llevan mil años asentadas.

-Luego, aunque quisiéramos, hoy por hoy no se podría hacer mucho frente a la garduña.

-No, pero su ejemplo sirve para comprobar la consecuencia de las especies invasoras, que provocan la desaparición de la fauna autóctona. En las últimas décadas, la incidencia ha sido mayor y el estudio de las situaciones pasadas nos puede ayudar a comprender cuáles serán las futuras y así prevenirlas. De todas formas, hay que dejar que la naturaleza siga su curso porque otra cosa sería caro además de inútil.

-¿Por qué nos preocupa que desaparezca la marta?

-En la naturaleza no existe el concepto 'beneficio' que usamos los humanos. Si desaparece la marta es porque ha sido sustituida por otro animal como la garduña. Desde el punto de vista humano, tiene su valor. Pero desde punto de vista de la naturaleza, que es un conjunto de relaciones, es hacer una personalización que no es real. Yo no tengo ni idea de si es bueno o malo. Como científico puedo decir que me preocupa que desaparezca algo autóctono.

-Es la Ley de la Selección Natural de Darwin, ¿no?

-No es la adaptación del más fuerte sino del que mejor se ha adaptado. A lo mejor triunfa el más listo o el más pequeño o el que se mete en menos líos. Existe una extinción natural de especies. Pero en el caso de la garduña estamos hablando de que alguien ha hecho trampas en el juego. Esto es lo preocupante de las especies que llegan por las transformaciones que ha hecho el hombre. La garduña a lo mejor no hubiera llegado a la Europa Occidental. Ahí es cuando nos tenemos que preocupar por los efectos de nuestra intervención en la naturaleza.

-Usted ha estudiado a varios mamíferos en profundidad. Supongo que es inevitable tenerle cierta simpatía a alguno.

-Hay dos especies por las que profeso una simpatía especial. Una es la ballena vasca y la otra el desmán ibérico, una especie de topo que vive solo en los ríos de la Península Ibérica. Ha desaparecido de algunas zonas como el Sistema Central y está en regresión en otras muchas. Aunque no se encuentra en peligro inmediato de extinción, si desapareciera de aquí habría desaparecido de todo el mundo. Esto lleva a otro tipo de reflexión: nadie sustituiría al desmán si despareciera. Pero como es un animal tan pequeño, sin apenas 'glamour', que siempre está mojado... parece que no despierta interés.

-Y parece ser que no quiere saber nada ni de lobos ni de murciélagos.

-No por el lobo en sí sino porque es un tema emponzoñado. Es difícil encontrar una solución y la gente no está dispuesta a resolver el problema sino a imponer sus posiciones. No se ha encontrado una solución parecida a la del oso, del que se ha conseguido rehabilitar su imagen y su aceptación social.

-¿Y los murciélagos?

-Son tanto y tan parecidos que nunca he logrado aclararme bien con ellos.

-¿En qué especies ha fijado ahora su atención?

- En este momento además de con la garduña y la marta, con el lince boreal y con el oso pardo. De cuya fundación soy vicepresidente.

 

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