Un nuevo vertido de Asturiana de Zinc hace saltar todas las alarmas en la Ría de Avilés

Barrera de contención y líquido absorbente en las aguas del río Raíces. /
Barrera de contención y líquido absorbente en las aguas del río Raíces.

Supone el tercer incidente de estas características en los tres últimos meses. Primero fue Arcelor y hace diez días Saint-Gobain

JOSÉ MARÍA URBANOAvilés

Tercer vertido a la Ría de Avilés por parte de una gran industria en los tres últimos meses. Ayer fue el turno de Asturiana de Zinc, lo que originó que saltasen ya todas las alarmas sobre la ría avilesina, afectada por la actividad de otra multinacional, como anteriormente había sucedido con ArcelorMittal y hace diez días con Saint-Gobain. Justo en el momento en el que las grandes empresas se van a ver obligadas a utilizar el colector industrial previsto en el saneamiento integral de la ría, tres accidentes en forma de vertido plantean serios interrogantes sobre la voluntad de estas grandes industrias de velar por el medio ambiente en sus propias instalaciones, pero sobre todo en el patrimonio natural del entorno, en este caso un área tan sensible como la Ría de Avilés.

Una vez más, la señal de alarma la dio el Colectivo Ecologista, que fue quien denunció al Principado de Asturias el vertido producido en las instalaciones de Asturiana. Se trata de un vertido de productos petrolíferos al canal de agua marina de refrigeración que vierte al río Raíces y de ahí a la ría. La denuncia del colectivo se acompañaba de dos fotografías en las que se observan las barreras de contención y la presencia de un líquido cuya función es la de actuar de absorbente de aceites y combustibles.

Fuentes de la empresa reconocieron el vertido, aunque señalaron que fue rápidamente cortado y además tuvo un carácter muy leve, habiéndose procedido, por precaución, a la instalación de barreras protectaoras y a la utilización de un absorbente.

Mientras, la Consejería de Medio Ambiente confirmaba oficialmente el vertido a través de una nota informativa, en la que se señalaba que el vertido «de pequeño volumen en el río Raíces» se detectó «ayer por la tarde», procedente de «la empresa Asturiana de Zinc (AZSA), en el concejo de Castrillón».

Medio Ambiente también fue la instancia encargada de señalar que se adoptaron, inmediatamente, medidas preventivas de contención para evitar posibles daños y se tomaron muestras para determinar la composición del vertido, «del que ya no quedan restos ni en el agua ni en las márgenes del río».

Según la misma comunicación, personal de la consejería se desplazó a la factoría para comprobar lo sucedido y ordenar las tareas preventivas de limpieza, señalando además que se analiza la sustancia recogida para determinar el origen del vertido y depurar las responsabilidades que procedan.

Delito, dicen los ecologistas

De esta forma, Medio Ambiente volvió a poner en marcha el protocolo que sigue habitualmente en estos casos, una vez que hay constancia de una incidencia de esta naturaleza. Tras la constatación visual del vertido, se ordenan las medidas de limpieza que procedan, de las que se tienen que hacer cargo las empresas. Paralelamente, se investigan los hechos y se abren expedientes informativos, que según la naturaleza de los hechos pueden derivar en expedientes sancionadores si procede.

Para el Colectivo Ecologista, estos hechos se están produciendo con demasiada frecuencia, «para sonrojo de las autoridades que lo permiten», y además entiende que «estos hechos suponen un claro delito, de acuerdo a la Ley Orgánica 10/1995 al haberse producido una contaminación continua por negligencia y suponer estos vertidos un riesgo grave para el equilibrio de los sistemas naturales, acreditado con la evidente contaminación que padece la Ría».

El mismo colectivo señala que los vertidos industriales «son un grave problema ambiental, que incumple todas las normativas vigentes», ya que la normativa europea tiene por objeto «la recogida, el tratamiento y el vertido de las aguas residuales, con el fin de proteger el medio ambiente de los efectos negativos de los vertidos de estas aguas». Finalmente, hace hincapié en la crítica a las administraciones, porque «son incapaces de frenar los continuos vertidos de origen industrial a la Ría de Avilés».

 

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