«He tratado de recuperar la sensación sonora de los modos gregorianos»

Miguel Manzano, en plena faena, en su mesa de trabajo.
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Miguel Manzano, en plena faena, en su mesa de trabajo.

La Semana de la Música Religiosa abre hoy su XXXVIII edición con 'Lucernario', una obra para cuatro voces mixtas que alterna con coro gregoriano

C. DEL RÍO

El compositor, organista y etnomusicólogo Miguel Manzano regresa a la Semana de Música Religiosa de Avilés con 'Lucernario. Himnos al amanecer y al atardecer', una obra compuesta para conmemorar en 2013 el 500 aniversario del inicio de las obras de la catedral nueva de Salamanca. El Coro de Cámara de la Universidad de Salamanca la interpreta hoy, a las 20.15 horas, en la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery. La entrada es libre.

-¿Es la segunda vez que se representa 'Lucernario'?

-Sí. La primigenia, la que compuse para ese aniversario, constaba solo de dos himnos. Gustaron y me animaron a que siguiera. Compuse entonces once que, en diciembre de 2014, se estrenaron en la catedral nueva de Salamanca.

-En Avilés no se representará completa

-No, porque dura casi hora y media y José María (Martínez, director de la Semana de Música Religiosa), con buen criterio, me dijo que era mejor que interpretásemos la mitad.

-En Salamanca se tocó entera.

-Fue un concierto muy bonito que siguieron 300 personas en los bancos de la catedral, con una temperatura de entre 2 y 4 grados. Aguantando el frío y sin pestañear.

-¿Cómo afecta ese 'tijeretazo'?

-De esos once himnos, se interpretan solo seis, sobre los tiempos litúrgicos. Cada uno es independiente del anterior, por eso se pueden agrupar como se quiera sin que la obra sufra ningún menoscabo. Cada uno dura unos cinco minutos.

-¿Cuál es la estructura de la obra?

-Son compases de órganos, melodías gregorianas cantadas por hombre o mujer a una sola voz. La segunda es a cuatro voces, con un intermedio breve que se llama 'verso de órgano'. Estos versos eran una costumbre ancestral. Entre versículo y versículo del salmo se dejaba un breve tiempo de meditación. El final es siempre 'Amén'.

-¿Qué valor destacaría de la obra?

-He tratado de recuperar la sensación sonora que comunican cada uno de los ocho modos gregorianos. Son escalas antiguas sobre las que se componen los cantos gregorianos y cada una sugiere un tipo de acordes o armonías diferente, y que no son ni el tono menor ni el mayor vigente desde hace cuatro siglos, es de mucho más atrás. Esto le permite entrar en el ámbito de la música contemporánea. Es una mixtura sonora que te lleva atrás y a la música de hoy.

-¿Qué le parecen propuestas comerciales como la que aupó al gregoriano hace algunos años?

-Aunque tenga algo de falso, porque no se cantaría así en los siglos VIII y IX, es una restauración de lo encontrado en signos escritos y códices. No como la invención del celta.

-¿..?

-Es el disparate más grande que se le ha ocurrido a la gente. La música celta no existe porque la música se empezó a escribir en el siglo IX . No podemos saber cómo sonaba o cantaban antes. Quiero pensar que es simple ignorancia y que quienes se denominan intérpretes de esta música no lo hacen con mala fe.

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