Dos empresarios avilesinos compran Casa Moisés

Edificio de Casa Moisés, en la calle de La Muralla. /
Edificio de Casa Moisés, en la calle de La Muralla.

La operación inmobiliaria, que incluye sótano, bajo y primera planta, podría ascender con la rehabilitación a más de 1,5 millones de euros

CRISTINA DEL RÍOAvilés

Los empresarios avilesinos Daniel y Guillermo González Menéndez, hermanos y propietarios de negocios como el Burguer King y el Ewan, de Salinas, acaban de adquirir el sótano, planta baja y primera planta del número 4 de la calle de La Muralla, el edificio conocido por haber albergado durante ocho años el restaurante Casa Moisés en una operación inmobiliaria que, según fuentes consultadas por este periódico, podría rondar los ochocientos mil euros.

El edificio se encontraba en manos de Solvia, la inmobiliaria del grupo Sabadell-Herrero, desde el año pasado, cuando el edificio salió a subasta pública al no poder hacer frente su anterior propietario a una deuda hipotecaria de 1,7 millones de euros. Su venta ha sido gestionada a través de la inmobiliaria De la Vega.

Los nuevos dueños tendrán que hacer frente ahora a una rehabilitación interna de las plantas adquiridas puesto que, al parecer, se encuentran muy deterioradas, y que podría suponer otros ochocientos mil euros. Cabe recordar que en el sótano se encuentra parte de la antigua muralla de Avilés, protegida por su condición de monumento histórico.

Se desconoce la intención de la propiedad, si abrir un nuevo negocio hostelero en los 787 metros cuadrados, sector en el que ambos tienen experiencia, o acondicionarlo para alquilar a alguna cadena textil que ya habría mostrado su interés en establecerse en un lugar tan céntrico y en un edificio que tiene salida a dos calles, a La Muralla y a San Bernardo.

Daniel González Menéndez es el franquiciado de Burguer King en Avilés, en la calle de La Cámara, y propietario de Digitec, cadena de telefonía móvil con ocho tiendas en Asturias, dos de ellas en Avilés. Su hermano Guillermo González es el propietario de los restaurantes Ewan, en Salinas, y La Playa, en Luanco. Esta es la primera vez que se unen en un negocio.

El conocido como edificio de Casa Moisés levantó en su día una gran expectación por el espectacular lavado de cara que asumió el anterior propietario, el hostelero Moisés Pérez Márquez, en 2005. Una alta inversión en plena burbuja inmobiliaria con un componente de riesgo. El éxito inicial y la experiencia de su patrón no fue suficiente para enderezar un rumbo que empezó a torcerse con los primeros síntomas de la crisis económica. La inversión total, entre compra y reforma, había ascendido a unos 6.100.000 euros que, en noviembre de 2013, quebró definitivamente.

A diferencia de la venta gestada hace unos días, en la que estuvieron interesados al menos dos compradores con oferta formal de adquisición, en la subasta judicial celebrada a principios del año pasado en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Avilés no se presentó ninguna puja. Como consecuencia, el sótano, la planta baja y el primer piso pasaron a manos del Banco Sabadell-Herrero, la entidad con quien se tenía contraída la deuda. Las plantas superiores habían sido vendidas previamente por los propietarios de la sidrería.

Con este trámite se cerró la historia de un local que, pese a su breve historia, logró hacerse un nombre en la restauración local. No en vano, Moisés Pérez había regentado durante 36 años Casa Lin, sidrería a la que siempre ha precedido su fama. En Casa Moisés intentó repetir el modelo con algunas variaciones.

Tras la subasta que quedó vacía, el edificio había tenido varias 'novias' en los últimos meses.