Mavea dice ahora que no tiene intención de paralizar el dragado, salvo incumplimientos

La draga 'Njord R' en el puerto avilesino. /
La draga 'Njord R' en el puerto avilesino.

El grupo ornitológico califica de «graciosas» las medidas de regeneración incluidas en el proyecto y reitera que «van a suponer un problema adicional»

J. F. G.

Dos días después de asegurarlo, el Grupo de Ornitología Mavea dice ahora que no tiene intención del paralizar el dragado que se está realizando en aguas interiores de la ría, «salvo que no se observen los métodos y premisas aprobados». La rectificación se produce después de que la Autoridad Portuaria asegurase que su denuncia «carece de argumentos», calificándola de «brindis al sol», y se remitiese a la resolución por la que el Ministerio de Medio Ambiente aprueba la actuación. En ella se recogen una serie de medidas correctoras «que se están cumpliendo a rajatabla», enfatizó en su respuesta el presidente de la Autoridad Portuaria, Santiago Rodríguez Vega. Las obras, cuyo fin es ampliar a 12,5 metros el círculo de maniobra y el canal de acceso a los muelles de la margen derecha para facilitar el acceso de buques de gran porte, siguen su curso.

En una nota «aclarativa», Mavea admite ser consciente de que el dragado cuenta con los permisos necesarios. «Será necesario estar vigilantes a su ejecución y a los posibles efectos sobre el borde de la duna de San Balandrán, el pedrero de La Llera y la ensenada de Llodero». En este sentido, el proyecto establece una distancia mínima de 15 metros que la draga ha de guardar con el talud submarino que delimita la ensenada y recoge una serie de medidas para regenerar otros espacios naturales de la margen derecha. Mavea las tacha de «graciosas» y reitera que «no es realmente una mejora ambiental, sino que va a suponer un problema adicional. Todo parte de la idea de que se trata de una duna terciaria, cuando en realidad es secundaria». En este sentido, puntualiza que la actual vegetación «es la esperable en una sucesión ecológica normal y eliminarla supondría dañar un ecosistema de interés especial y exponer la duna a mayor erosión». El proyecto también incluye formar una duna a la altura de Zeluán. En este caso «no podemos opinar hasta no conocer con detalle la documentación. En todo caso, sería lógico intentar reconstruir una duna secundaria, bien vegetada, para evitar una fuerte erosión que diera al traste con la actuación».

Mavea incide por último en que la Autoridad Portuaria o el Ayuntamiento «tienen la obligación de mantener limpia la playa y la duna durante todo el año. La Consejería simplemente concede los permisos para realizar actividades compatibles con la condición de espacio protegido, por tanto no vale escudarse en que el Principado es responsable».

 

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