Las aves marinas sobrevuelan 2016

Enero. 'Arao común', 'Pitorru' en asturiano. /
Enero. 'Arao común', 'Pitorru' en asturiano.

El Grupo de Ornitología Mavea presenta un calendario con fotografías realizadas por sus socios

SERGIO GARCÍA

El arao común, el alcatraz, el cormorán, el charrán, la pardela..., y así hasta llegar a doce aves marinas. El Grupo de Ornitología Mavea ha decido dedicar a este tipo de pájaros que se pueden ver en las costas asturianas el calendario de 2016.

Las fotografías que muestran a estos ejemplares en vuelo o en el agua han sido realizadas a lo largo de los últimos años. La mayoría, durante excursiones en barco en busca de estos pájaros que se pueden ver durante nuestro invierno, cuando huyen de los mares del norte mucho más fríos y salvajes.

El almanaque esta formado por doce capturas hechas por cuatro aficionados a la fotografía y a la vez socios de Mavea. Iván Díaz, que ilustra seis meses, abre el calendario con el arao común y la gaviota groelandesa en los meses de enero y febrero respectivamente. Su fotografía de una pardela cenicienta está dedicada a julio, el págalo pomarino conocido en Asturias con 'Fernandón' ilustra septiembre, octubre es para el negro común o 'Zapateru'. Por último, cierra el calendario con una captura del colimbo grande para el mes de diciembre.

Para Díaz lo mejor de este calendario es poder ofrecer las «imágenes de algunos pájaros que mar adentro son relativamente fáciles de ver, pero que en tierra no tanto. Aún así, en días de temporal muchos necesitan resguardarse en puertos y una persona que se acerque los puede ver desde tierra».

Otro de los fotógrafos que ilustran este almanaque es el tenista Roberto Menéndez, cuyas fotografías del págalo grande, alcatraz y cormorán moñudo adornan los meses de marzo, abril y mayo. Por su parte, Isolino Pérez aporta una fotografía de una pardela pichoneta dedicada al veraniego mes de agosto. Roberto Menéndez no oculta que le gusta fotografiar naturaleza en general, «pájaros, mamíferos, me da igual. De niño ya me gustaba buscar nidos y ver los pájaros, es una afición que llevo muy dentro y que compagino con el tenis. Siempre que juego torneos por ahí, procuro escaparme para poder avistar algún animal que no tenemos aquí en el norte».

El último de los fotógrafos que completa esta colección de doce fotografías es Pablo Fernández, que aporta uno de los animales más difíciles de ver como es el falaropo picogrueso, que ilustra noviembre. También es suyo el charrán patinegro de mayo.

La mencionada fotografía del falaropo «es una rareza que pude capturar con mi objetivo en el pantano de San Andrés gracias a un aviso por internet que decía que allí había uno. No es fácil encontrarlo, por ejemplo ahora mismo, que haya constancia, en toda España solo hay uno». Fernández, que empezó a seguir pájaros desde joven, comenzó a fotografiarlos «para dejar constancia de que los vi».

Una cosa que tiene muy clara y que nadie debe olvidar es que «es más importante el bienestar del animal que las fotografías, no es la primera vez que una persona se pone a perseguir a un ave para fotografiarla y ésta acaba muerta por el estrés».