El jefe de Jardines de Oviedo analiza esta tarde el «recorrido de ida y vuelta» del arbolado urbano

Juan Carlos Menéndez. /
Juan Carlos Menéndez.

C. R.

Asegura Juan Carlos Menéndez, jefe de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Oviedo, que la presencia de los árboles en la ciudad es un «recorrido de ida y vuelta». De ida porque estaban antes que los edificios y viviendas; y de vuelta, porque a medida que las poblaciones se asientan y evolucionan se hace necesario recuperar el espacio natural destruido. De los orígenes del urbanismo, de los beneficios e inconvenientes de su integración en la ciudad y de los problemas de seguridad que plantean, hablará esta tarde (20 horas) en el Centro de Servicios Universitarios (C\ La Ferrería), en una charla organizada por el Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS. Juan Carlos Menéndez será presentado por Carmen Muñiz, jefa de Parques y Jardines de Avilés.

Menéndez sitúa los orígenes del concepto 'arbolado urbano' en la Francia del Rey Sol, Luis XIV, y explica que si en un principio tuvo un origen estético, en la actualidad responde a una necesidad medioambiental. Las ciudades están polucionadas, con una temperatura media mucho más elevada que la del medio rural y si bien los árboles no son la única solución, sí pueden contribuir con su actividad a mejorar la calidad del aire. El proceso de la fotosíntesis, por el que las plantas convierten en oxígeno el dióxido de carbono que los humanos expulsamos al respirar, es el principal pero su presencia en determinadas zonas también garantiza la absorción del agua de corrientes y reduce la contaminación auditiva. En un plano más social, incluso económico, Juan Carlos Menéndez argumenta que el arbolado es un indicativo de la riqueza de una zona y revaloriza las propiedades.

Los árboles no siempre tienen una convivencia armónica con los residentes de una ciudad. Entre los inconvenientes más habituales están los físicos, los relacionados con la salud y con la seguridad. Tapan ventanas, obstruyen canalones, sufren plagas, provocan alergias y pueden constituir un peligro para el viandante. En este punto, el jefe de Parques de Oviedo distinguirá entre peligro y riesgo y explicará el proceso que siguen los técnicos para evaluar la salud de los distintos ejemplares.

Juan Carlos Menéndez explica que en Oviedo «recibimos continuas llamadas de los residentes, no solo quejas, también informaciones sobre nidos y florecimientos». Los problemas más habituales ocurren cuando las ramas de una copa ocultan el cartel de un comercio, un semáforo o el alumbrado. También los resbalones por hojas o frutos que caen de algunas especies. En estos casos, aplican planteamientos muy diferentes en función de si el arbolado es de parques o viario. «En el de parque, la prioridad, que el árbol culmine su desarrollo, que sea longevo», afirma. En el segundo caso, apela a la necesidad de desarrollar el concepto de «infraestructura verde» para integrar a los árboles en el día a día de una ciudad.