«Hay más carga de trabajo porque los pacientes son cada vez más mayores»

Begoña Martínez, durante la entrevista ayer en el hospital. /
Begoña Martínez, durante la entrevista ayer en el hospital.

«Estamos trabajando para modificar la estructura de Urgencias y conseguir un espacio más versátil y cómodo para los profesionales»

RUTH ARIAS

Begoña Martínez lleva cuatro años al frente del Área Sanitaria III, y en las últimas semanas ha tenido que lidiar con las protestas del personal sanitario y la huelga de los vigilantes de seguridad, además de los problemas habituales de hospitales y centros de salud.

Empezamos por lo más urgente, los vigilantes de seguridad. ¿En qué punto está exactamente? ¿Qué solución hay?

La solución la están trabajando ahora mismo la Consejería de Presidencia y la de Salud, para solventarlo lo más rápido posible. Lo intentaron por la vía de emergencia, pero no pudo hacerse, y ahora están buscando otra fórmula para que se pueda solucionar. A mí como gerente, evidentemente, lo que me preocupa es la seguridad de trabajadores y pacientes, y estamos tratando de minimizar los problemas.

¿Cómo es posible que esto se haya demorado tanto tiempo?

Los plazos de los contratos en la administración son estos. Ahora hay que buscar una vía alternativa a lo que se hace habitualmente, pero es que cualquier contrato tarda entre cuatro y seis meses en resolverse.

¿Cómo se trabaja sin el servicio de seguridad?

Con la buena colaboración de los profesionales del centro. Ellos están haciéndolo más fácil en la medida de lo posible, pero lo cierto es que hay incertidumbre.

Esa colaboración del personal de la que habla, ¿la encuentra para todo?

Cuando hay un paciente de por medio, sí. Pero la edad media de nuestros profesionales es de 55 años, y los años no pasan en balde. En la labor asistencial la respuesta es estupenda, pero otra cosa es cuando se exigen tareas burocráticas.

Hace unos días los sindicatos alertaban sobre la situación del servicio de Urgencias. Hablaban de saturación y de falta de personal. ¿Es posible un refuerzo?

El número de urgencias atendidas estuvo aumentando hasta 2008, y comenzaron a disminuir, aunque desde 2013 han vuelto a subir, si bien estamos aún por debajo de 2008. ¿Por qué tienen los profesionales la sensación de que ha aumentado la demanda? Porque ha cambiado el patrón de persona que viene a Urgencias. El 23% de los pacientes tienen más de 75 años, y necesitan mucha atención, cama... y la estructura de la unidad no está preparada para ese tipo de pacientes.

¿Qué se puede hacer?

Trabajamos en dos líneas. Por una parte intentamos valorar si es posible un aumento del personal en determinadas franjas horarias y en determinadas épocas del año, y por otra optimizando el espacio. Vamos a intentar hacer una mejora.

¿Se encontrarán los pacientes con más novedades, además del triaje que se implantó hace unos años?

En cuanto a estructura, sí. Deberíamos encontrarnos con otras Urgencias distintas que faciliten la entrada de pacientes en camilla, que puedan tener cama...

¿Eso es factible o habrá problemas presupuestarios?

No es tanto un asunto de dinero, sino de hacer espacios grandes y diáfanos que puedan ser más versátiles, que no esté tan compartimentado. No es una gran inversión, y puede hacer que los profesionales se encuentren mejor.

El problema parece radicar también en los fallos del material informático y de otros equipos de trabajo. ¿Se queda obsoleto el hospital?

En el tema informático lo que ocurre es que ha habido una nueva versión de Selene, que hasta que se adaptan todos los sistemas lleva un tiempo. En cuando al resto del material, es verdad que el hospital tiene ya 40 años, y aunque vamos haciendo renovaciones, se llega por sitios, y hay alguna necesidad en Urgencias que trataremos de solucionar, sobre todo en el tema de camas y sillas. La tecnología cambia más o menos cada cinco años, pero ahora anos comparamos con el hermano mayor, y ese ahora mismo tiene la mejor dotación tecnológica de Europa.

¿Miran con envidia a otros hospitales más modernos como el HUCA o el de Mieres?

Todo el mundo quiere trabajar en las mejores condiciones, pero aquí también hay un programa de renovación. El año pasado incorporamos el TAC de última generación, y se hicieron casi 10.200 pruebas, que fueron 400 más que el año anterior.

En el conjunto del área sanitaria se llegó a hablar de un déficit de un centenar de profesionales. ¿Falta tanta gente?

No. En cuanto a los centros de atención primaria, los cupos que tenemos están bien. Ocurre lo mismo que en las Urgencias, y es que la población ha envejecido mucho. En el hospital hay veces que en una planta, la media de edad de los pacientes es superior a los 80 años. La dotación de personal es la misma, pero la carga de trabajo es mayor. Ahora estamos haciendo un estudio de necesidades para reforzar donde sea necesario.

Últimamente se trabaja todos los años con presupuestos que llegan tarde, con prórrogas. ¿Cómo interfiere esto?

Vemos que el presupuesto no se ha resentido en los últimos años. Seguimos teniendo la misma plantilla, incluso con pequeños refuerzos. Se necesita más personal en algunos servicios, pero no se han perdido profesionales.

Los pacientes tienen una queja común: las listas de espera. Parecen un problema endémico. ¿No hay forma de atajarlo?

El año pasado mejoramos las cifras. Aunque más que las listas de espera nos preocupa el índice de entradas y salidas, es decir, la cantidad de personas que cada año necesitan operarse y la capacidad que tenemos de llevar a cabo esas intervenciones. Eso, en casi todos los servicios del hospital se mantienen, salvo en dos: traumatología y oftalmología, y esto es así probablemente también por la elevada edad de los pacientes.

Pero pasa también en consultas, en rehabilitación...

Estamos intentando agilizar lo más posible, y que cuando se llegue consulta se llegue con todas las pruebas hechas.

Corvera demanda un nuevo centro de salud. ¿Qué otras necesidades percibe en el área?

Corvera es algo prioritario, pero más allá de eso, lo que observo es que hacen falta pequeñas reformas. Estamos haciendo una inspección de todos ellos, y hay que hacer arreglos.

Si no hubiera problemas presupuestarios ni de personal, ¿cuál sería su hospital ideal?

(Ríe) Pues sacaría el hospital del hospital, lo extendería. Haría una mayor hospitalización a domicilio, buscaría algún tipo de recursos que llegaran más cerca a la población. El problema es que los pacientes no tienen solo necesidades sanitarias, y no es lo mismo una intervención que le hagas a una persona que vive en un quinto con calefacción, ascensor y atención familiar, que a otra que no tienen esas comodidades. La recuperación va a ser distinta. Tenemos que acercarnos más al ciudadano y verlo en su conjunto.