«Los genéricos han servido para que no saltara la banca del estado del bienestar»

José Luis Fumanal ofrecerá hoy una conferencia en el Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS. /
José Luis Fumanal ofrecerá hoy una conferencia en el Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS.

Director general comercial de Ferrer Internacional

RUTH ARIAS

José Luis Fumanal llega hoy a Avilés para participar en el Aula de Cultura de LA VOZ y hablar de la contribución de la industria farmacéutica al cuidado de la salud de las personas. Lo hará a partir de las 20 horas en el Hotel NH Collection Palacio de Avilés, avalado por una experiencia profesional de 36 años en multinacionales del sector. No desdeña las tisanas, pero es consciente de la enorme importancia que la farmacia ha tenido a lo largo del último siglo en la mejora de las expectativas y la calidad de vida del ser humano.

¿Qué esperanza de vida tendríamos hoy en día si no fuera por los medicamentos?

Pues muy similar a la que había a principios del siglo XX: 50 años. Ha habido un gran salto gracias a las medidas higiénicas en la conducción del agua y, sobre todo, a los antibióticos. Aún queda mucho por hacer, pero nuestra esperanza de vida ya está en los 85 años.

De aquellos remedios de botica, ¿qué ha quedado?

Aún mucho. Yo todavía tengo una tía que cuando tienes catarro te dice que te tomes agua de saúco. Y, ¿que es el agua de saúco? El principio activo son salicilatos, que luego dieron lugar a la aspirina. Hay cantidad de remedios naturales que siguen dando vueltas por ahí, que han sido luego objeto de extracción, modificación o perfeccionamiento. Hay veces que para tomarte el equivalente a un medicamento habría que tomar medio árbol, y te lo tomas en forma de pastilla.

Pero hay mucha gente que prefiere tomar la versión natural.

Bueno, podemos pensar también en los Omega 3. Para tomar la cantidad que necesitarías para corregir determinado tipo de enfermedades habría que desayunar, comer y cenar salmón todos los días, y eso es poco práctico (ríe). Ha sido el análisis de lo que hay en la naturaleza lo que ha ido deviniendo en medicamentos, como ha sucedido con el opio. Se ha utilizado para el dolor, para calmar la tos, para la diarrea, y de ahí han salido multitud de productos.

¿Qué es lo que hay que tener en el botiquín de casa?

Es una pregunta comprometida para un farmacéutico (ríe). Lo que hay que tener son cosas muy sencillas: algún analgésico para dolores menores, algún analgésico antiinflamatorio para los dolores de regla de las chicas si las hay en casa, alguna crema suavizante... un poco de mercromina, antisépticos... y si vas de viaje un antidiarreico. En mi casa hay alcohol, tiritas, antisépticos cutáneos, paracetamol, ibuprofeno y antiácidos.

Solemos tener mucho más que eso.

Lo que creo que ocurre es que cuando nos recetan algo y nos llevamos una caja, si está prevista para un tratamiento de diez días, a veces nos lo tomamos solo cinco y dejamos el resto para otra vez, cosa que no es correcta. Imaginemos un paciente que tiene una combinación de colesterol, diabetes e hipertensión, y toma tres pastillas que vienen en cajas de 28, y cuando termina el mes de una caja le faltan tres, de otra le sobran dos... hay errores de este estilo.

A veces son las cajas las que no se ajustan a los tratamientos.

Ahora el Ministerio está reordenando todas las cajas de antibióticos, aunque la mayoría estaban ya bien dimensionadas. Los esquemas van cambiando con el tiempo, y tratamientos que antes se aplicaban ocho días ahora son de siete, y hay que ir reorganizando.

¿Y qué recomienda para la caja de las infusiones?

Ahí se pueden tener las que se quieran. Hay determinadas dolencias menores para las que puedes recurrir a hierbas que te ayudan. Por ejemplo, es conocido el efecto antidepresivo del hypericum, aunque tiene muchas interacciones medicamentosas y no puede tomarse de cualquier manera, o la serenoa repens para la próstata. La valeriana como sedante, la ciruela como laxante... todos esos remedios aún pueden encontrarse en farmacias o en herbolarios, en tisana o en pastillas.

¿Y se siguen dispensando fórmulas magistrales?

Muchísimas. No sabría precisar el volumen, pero se prescriben mucho en algunos sectores.

¿Cómo cuales?

En dermatología sobre todo, porque cada piel tiene unos matices, y ahí los dermatólogos son unos expertos. Matices muy finos de cremas y pomadas hacen que la piel esté mejor. En enfermedades como la atopía, la psoriasis y otras, el hecho de ajustar las condiciones de humedad, de grasa de las cremas y pomadas se nota mucho. Y luego hay patologías para las que no existen medicamentos, y ahí el médico recurre al sistema antiguo de prescribir una fórmula magistral.

¿Se hacen en todas las farmacias?

Antiguamente sí, pero ahora ya no. Tiene que ser una farmacia que respete unas normas de correcta fabricación, inspeccionadas por las autoridades sanitarias y autorizada. Pero esta dinámica cubre nichos a los que no llegan los medicamentos estándar, porque son muy pequeños o porque tienen muchos matices. Eso tiene un coste mayor, porque es una actividad artesanal, mientras que el medicamento industrial llega a todo el mundo a precios muy baratos.

La industria

¿Cree que son baratos los medicamentos?

La mayoría de medicamentos esenciales cuestan entre 1,5 y 5 euros. Pero ocurre que cuando algo es demasiado barato se desincentiva su fabricación, y esto está ocurriendo en Estados Unidos, donde está habiendo falta de suministro de determinadas medicinas porque a nadie le interesa invertir en renovar las fábricas, porque no se gana dinero. Y eso es un problema.

¿Ocurre que el mercado no se regula a sí mismo porque está muy intervenido por los estados?

Eso aquí, en Europa, pero en otros lugares es más abierto. Yo creo que en Europa tenemos un buen modelo que permite a las compañías ser eficientes, aportar valor...

La imposición de los genéricos, ¿ha tenido efecto en las cuentas de las farmacéuticas y en el control del gasto? ¿Ha sido positivo?

En general, las empresas que producen genéricos son diferentes a las innovadoras, aunque hoy en día cada vez hay más que comparten ambos tipos de negocio. Pero el genérico tiene sentido porque, con el paso del tiempo, el desarrollo del producto se amortiza, las patentes caducan y los productos pueden entrar a competir libremente en el mercado. El gran mercado ha sido Estados Unidos con todos los precios libres, y en Europa no es lo mismo, pero el objetivo es reducir el coste. Se reduce el coste de determinados medicamentos para poder pagar otros. Los genéricos han servido para que no saltara la banca del estado del bienestar.

La innovación es constante, ¿hay una gran inversión en investigación?

En España es la industria que, en porcentaje de ventas, dedica más dinero a la investigación. Y a veces esa investigación aporta poco fruto, pero se van logrando cosas que causan un enorme beneficio a los pacientes. Luego hay que pelearse con los gobiernos para poder alcanzar un precio que recompense. Antes te peleabas menos y ahora te peleas más.

¿Hay mucha tensión?

Hay mucha discusión. Hay que tener en cuenta que los precios nunca suben, siempre bajan, pero los costes de producción suben. Y todo eso hay que tenerlo en cuenta.