«Los fármacos biosimilares son hasta un 30% más baratos que los originales»

Emilio Martín Mola. /
Emilio Martín Mola.

O. GONZÁLEZ LA GRANDA.

Aunque el futuro de la medicina pasa por el desarrollo de nuevos fármacos para el porcentaje de pacientes que no responde a los tratamientos que se ofertan en la actualidad, los investigadores también tienen que velar por la rentabilidad del sistema. El doctor Emilio Martín Mola, exjefe del Servicio de Reumatología del Hospital de La Paz de Madrid, habló de la aparición de los fármacos biosimilares, unos agentes biológicos desarrollados una vez que los originales pierden la patente y que comparten estructuras prácticamente idénticas. «En cuestión de eficacia y seguridad también son prácticamente iguales», añadió.

¿Cuál es la ventaja entonces? El precio. «Se estima que entre un 20 y un 30 por ciento más bajo que los originales, es lo bueno de desarrollarlos una vez que los originales han perdido la patente», apuntó Martín. En la actualidad la Unión Europea ya ha aprobado dos fármacos biosimilares indicados para el tratamiento de la artritis reumatoide, espondilitis anquilosante, artritis psoriásica, psoriasis cutánea o enfermedad inflamatoria intestinal, esta última en solo uno de los caso. «Sé que en este momento hay otros dos o tres en fase de desarrollo, aunque no tengo conocimiento del estado en el que se encuentran», reconoció el facultativo.

Aunque Emilio Martín Mola situó el coste del desarrollo de estos fármacos biosimilares en una cifra cercana a los doscientos millones de euros, el doctor aseguró que a la larga supondrán un gran ahorro para las arcas del Estado. «Para el paciente no tiene una gran trascendencia, el mayor beneficiario será el sistema público de salud», indicó, a lo que añadió que los fármacos biosimilares son una oportunidad para garantizar la viabilidad de la sanidad estatal. «Irán saliendo más conforme los originales vayan perdiendo la patente», indicó el exjefe de Reumatología.

Martín Mola también insistió en que en ningún caso hay que confundir los medicamentos genéricos con los biosimilares. «El genérico lo pueden fabricar laboratorios pequeños y la fase de desarrollo puede estar completada en unos dos años», expuso. Por contra, desde que se inician los estudios preclínicos los fármacos biosimilares pueden tardar en torno a ocho años en estar listos. «Eso explica la diferencia de inversión porque un genérico se puede hacer con dos millones de euros», concluyó.

 

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