«Un tratamiento biológico cuesta unos diez mil euros al año»

José Luis Andréu, en una de las ponencias de ayer en la residencia gozoniega de La Granda. /
José Luis Andréu, en una de las ponencias de ayer en la residencia gozoniega de La Granda.

Presidente de la Sociedad Española de Reumatología

OLAYA GONZÁLEZ

El ciclo sobre terapias biológicas que se impartió esta semana en La Granda se cerró ayer con un invitado de excepción. Con el título de '¿Quo vadis terapias biológicas?' José Luis Andréu, presidente de la Sociedad Española de Reumatología, analizó el futuro de esta nueva forma de hacer medicamentos. Andréu lleva al frente de la entidad desde el mes de mayo y además es jefe de Reumatología del Hospital Puerta de Hierro de Madrid.

¿Qué balance hace de estos primeros meses en el cargo?

Antes fui presidente electo durante dos años, por lo que ya conocía bien la sociedad tras trabajar codo con codo con el doctor Moreno Muelas. Es una entidad muy estructurada, con una unidad de investigación con elevada producción científica, numerosos servicios a los socios y una formación médica continuada que la convierte en líder.

¿Qué retos se plantea para el futuro en la sociedad?

Fomentar la unidad de investigación, ampliar la oferta formativa, mejorar los programas de becas para los asociados y para los más jóvenes, los residentes y los alumnos interesados en la Reumatología.

Ellos son el futuro. ¿Qué papel tendrán en unos años las terapias biológicas?

Las terapias biológicas son futuro y presente, ya llevamos quince años con ellas y han supuesto una revolución en el control de enfermedades como la artritis reumatoide o la psoriásica. Es probable que en los próximos años aparezcan nuevas dianas terapéuticas y nuevos agentes con los que bloquearlas.

De hecho, la Reumatología parece ser uno de los campos más beneficiados.

Sí, no en exclusiva, pero dada la frecuencia de las enfermedades reumatológicas, este es el campo en el que los agentes biológicos han tenido más penetración.

En este ciclo se ha hablado mucho de la artritis o la psoriasis. ¿Cuál es el siguiente paso?

Se está trabajando en el lupus eritematoso sistémico y se están desarrollando numerosos agentes biológicos para la esclerosis sistémica y también para el Síndrome de Sjögren.

¿Saldrán al mercado en un futuro cercano?

No. Aunque para tratar el lupus ya hay un agente con el visto bueno y otro que utilizamos en casos graves, aunque aún no está aprobado para lupus, pero sí para la artritis reumatoide. Lo estamos usando en los pacientes que no responden a las terapias convencionales.

Hablamos de medicamentos muy caros.

Exacto, vienen a costar unos 10.000 euros al año. Lo primero es el paciente, pero los facultativos tenemos que velar por la eficiencia de todo lo que hacemos. Los médicos que trabajamos en el sistema público somos gestores de gasto y debemos preservar el sistema para las generaciones futuras, aunque lo primero es velar por la seguridad del paciente.

Entonces, intentan apurar el tratamiento convencional.

Siempre tratamos que el paciente responda a los agentes químicos. En medicina la tradición es importante, un fármaco que lleva en el mercado 30 años tiene un plus de seguridad por su vigilancia postcomercialización. En cualquier caso, las terapias biológicas tienen un balance de eficacia y riesgos potenciales muy favorables, son muy seguras.

¿Es competencia del facultativo transmitir esa seguridad?

Un médico debería tener suficiente tiempo en consulta para explicarle al paciente el diagnóstico, en qué consiste la enfermedad, qué tratamiento va a seguir, qué se espera y sus efectos secundarios más frecuentes. Muchas veces me pregunto qué ocurriría si los pilotos de avión fueran con las mismas prisas que algunos compañeros. Los fármacos deben detallar los efectos secundarios, pero el paciente debe contextualizarlos, porque lo más probable es que esos supuestos no ocurran.

Hablaba antes de la investigación.

Es fundamental. Si hoy estamos hablando de terapias biológicas es porque unos investigadores en los años ochenta evaluaron qué sustancias químicas están relacionadas con la inflamación. Todo es gracias a la labor del laboratorio de básicas.

¿No está valorada?

Investigar en España es un acto heroico y muchas veces se llega a vías muertas. Es un trabajo duro e ingrato, nada que ver con lo que hacemos los médicos, que en seguida vemos los resultados. En esta época de crisis los países avanzados no tocaron el I+D hasta el final y en España fue lo primero, es un error estratégico.

 

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