El 'coach' enprimera persona

Por la izquierda, Lolo Mántaras y Arturo Martínez Noval. /
Por la izquierda, Lolo Mántaras y Arturo Martínez Noval.

El emprendedor abandonó un puesto en ArcelorMittal para dedicarse a las técnicas de 'coaching' después de descubrirlas

FERNANDO DEL BUSTO

Es uno de esos anglicismos de moda que pueden resultar cansinos: 'coach', 'coaching', perfectamente traducibles como entrenador o entrenamiento. Habrá personas que piensen que se trata de una corriente que terminará difuminándose con la próxima novedad, si no lo está ya. Sin embargo, experiencias como la del avilesino Manuel Mántaras invitan, como mínimo, a pensar, a reflexionar sobre esto del enterramiento vital, del 'coaching' o el 'coach'.

En un cada vez más lejano 2005, Manuel, aunque él prefiere que le llamen Lolo, se licenció en Químicas en la Universidad de Oviedo. Tras una estancia en Manchester («una gran experiencia, además de aprender inglés, conocí a gente y me ayudó a abrir la mente»), se incorporó a ArcelorMittal, convirtiéndose rápidamente en un mando intermedio de la multinacional.

«Sólo tengo buenas palabras para la empresa. Tenía un buen trabajo, bien pagado y con buenos compañeros de trabajo», recuerda. Una vida que le sonreía y a la que sonría. Hasta que un día, todo comenzó a cambiar. «Me plantearon la posibilidad de formarme en Neurolingüística», comenta. Asumió la invitación y durante dos semanas estudió en Madrid las claves del funcionamiento del lenguaje y el cerebro, las motivaciones personales. Y, aunque ya sabía del 'coaching', la experiencia le motivó hasta el punto de decidir dedicarse profesionalmente al entrenamiento personal. Incluso a que tuviese que abandonar la empresa en la que trabajaba.

No fue una decisión sencilla y, después de un tiempo de maduración, decidió dar el paso adelante, según recuerda con una sonrisa que uno de los rasgos que mejor le caracteriza. No dudó en contratar los servicios de una entrenadora (Victoria Martínez Lojendio) para planificar y abordar su salida de la multinacional.

El contexto no era, desde luego, nada fácil. Hablamos del año 2010, en plena bofetada de la crisis. Mántaras se fija un plazo máximo de cuatro años para culminar su formación de entrenador y dejar la multinacional. En 2013 comunica a sus jefes que marcha, que renuncia a su puesto de trabajo en ArcelorMittal.

«Al principio chocó, pero lo recibieron bien. Me arroparon y me facilitaron el proceso de salida. Sólo tengo agradecimiento hacia los compañeros y la empresa», comenta.

Incluso aprendió lecciones para su actividad profesional. «Me enfrenté a miedos y problemas que tiene mucha gente», resume. Así llega al año 2014. Mántaras lanza sus primeros seminarios con una buena respuesta. Tanto de los participantes como para él. Su intuición se ve confirmada. «Vi que me gustaba hacer esos talleres, ayudar a las personas», asegura.

Al tiempo, no cesaba de formarse y, en uno de los seminarios, conoce al gijonés Arturo Martínez Noval. Era el inicio de una nuevo capítulo en la vida de Mántaras.

«Llegué a ser jugador profesional de fútbol, soy de la generación de los yogurines», comenta Martínez Noval. Al terminar su etapa como deportista, comenzó a trabajar de comercial. Sin embargo, a diferencia de la experiencia de su actual socio y compañero, no se encontraba feliz con su actividad laboral. «Me aburría, no me gustaba», resume.

«Ser diferentes»

En esa situación, Arturo Martínez asiste a una conferencia sobre el 'coaching' deportivo. Era una forma de completar su formación de entrenador de fútbol. «Me gustó y supe que era a lo que me quería dedicar», asegura Arturo Martínez Noval. Además, su experiencia, tanto como jugador como entrenador, le hacía ver que había un campo muy grande para explorar con estas técnicas de ayuda y motivación.

De esta manera, Arturo Martínez decide apuntarse a uno de los talleres impartidos por Manuel Mántaras. «Después de cada taller, sigo en contacto con la gente. Les suelo mandar cosas y Arturo era de los que siempre me respondía», comenta Mántaras. Noval también asiste a un curso de programación neurolingüística en Gijón y donde el avilesino participaba como ayudante.

De esta manera se estrecha una relación que se afianza cuando Arturo Martínez invita a Mántaras a impartir un taller de entrenamiento vital a la plantilla del Berrón, equipo que entonces entrenaba.

Ambos se compenetran y, de esa manera, establecen su propio método de trabajo: 'Be you, be different coaching'. Desde emprendedores del Hotel de Empresas La Curtidora a alumnos de diferentes institutos o la propia plantilla de El Berrón han participado en su propuesta.

«Hemos vivido momentos muy intensos», comenta Martínez Noval, «he conocido muchos vestuarios y es difícil encontrar un ambiente como el que tenemos en El Berrón después de haber participado en el 'coach'. Es un emocionante ver cómo los jugadores expresan sus emociones, como deportistas que juegan pocos minutos se motivan».

Ambos también se muestran felices de haber iniciado este camino y de mantenerse en él ya que, como recuerda Lolo Mántaras, «hay que mantener la humildad para aprender de forma constante. Vivimos en una época de incertidumbre, donde debemos controlar nuestra capacidad física, mental y espiritual de adaptarnos a ella». Noval subraya que ha logrado dedicarse «a lo que le apasiona». Y ambos han demostrado la capacidad de las técnicas de entrenamiento vital para superar los retos que se presentan a diario en la vida.

 

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